MADRID.- Pantalón azul oscuro, botas de agua, chaleco sobre camiseta de algodón, sombrero con colores de camuflaje, y un rostro plenamente satisfecho, donde los ojos se debatían a simple vista entre el cansancio de seis años de secuestro y la felicidad inmensa de ver cómo la libertad vuelve a estar en sus manos, en su vida y la de su familia. Fue así tal como se la vio de nuevo a través de la televisión, en la base militar de Catam, en Bogotá, adonde llegó tras ser liberada, junto a otras 14 personas, del cautiverio al que se vio sometida por las FARC.
Se trataba de la primera vez que se podía ver a todos ellos tras la ‘operación Jaque’. Aunque pocos personajes atraen tantas miradas como la ex candidata presidencial, que se muestra con entereza. Un aspecto físico saludable, nada que ver con aquellas imágenes que la retrataban casi como una moribunda. Su gesto cambia y sonríe mientras uno de los responsables de la operación ofrece detalles de la maniobra. Antes, Betancourt ya había ofrecido la primera imagen emotiva: el abrazo con su madre, que durante toda la comparecencia no cesa de mirar a su hija, sin creerse realmente que esté, al fin, a su lado. Leer mas
Autor: Diseño Web Ecuador