Oct 14
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Villingota es un “campo de batalla”

El enfrentamiento empezó a las 06:00, cuando la gendarmería logró desalojar a los protestantes que pretenden que el próximo martes el Congreso Nacional dé paso a la provincialización de Santa Elena.
El coronel de la Policía, Fausto Flores, quien dirigió el operativo, bajó desde un helicóptero a constatar la victoria. “Lo mandos nuestros también están dialogando; creo que vamos a superar el problema”, dijo antes de regresar a la aeronave.

Posteriormente, los uniformados se trasladaron hasta el kilómetro 1 de la vía Salinas-Guayaquil. En este sector, la batalla se revirtió. Los peninsulares se enteraron de que los protestantes fueron desalojados de Villingota y nuevamente se reagruparon e hicieron la convocatoria.

No transcurrió ni una hora cuando decenas de banderas empezaron a aparecer por diferentes flancos, entre ellas las del Movimiento Popular Democrático (MPD), y las de los colores distintivos de los cantones Salinas y Libertad. No solo salieron profesores y alumnos de la Universidad Estatal Santa Elena (UPSE); también amas de casa y muchos comerciantes que cerraron sus locales para blindar la ciudad. Llegaron los alcaldes Vinicio Yagual, de Salinas; y Dionisio Gonzabay, de Santa Elena, para colocarse en la “línea de fuego”.

A las 09:00, en el kilómetro 1, se encontraban frente a frente la gendarmería y la población costera. Los uniformados, firmes, y los peninsulares, indignados por la nueva derrota.

Un grupo de manifestantes lanzó piedras a los policías y el enfrentamiento empezó.
Gases lacrimógenos inundaron todo el sector y las piedras empezaron a caer de todos lados.

Y aunque el “choque” no dejó heridos, la gendarmería detuvo a siete personas que, luego de varias horas, fueron liberadas.
Gonzabay denunció “haber sido golpeado brutalmente por los uniformados”. A las 10:00 la derrota para la Policía fue más triste que la del pasado viernes -cuando tuvieron que regresar desde Chanduy, 5 km antes de Villingota-.

Los gendarmes corrieron hacia los buses, pero sus automotores fueron apedreados y se ubicaron en Villingota. La población los persiguió, unos caminando y otros en buses, camiones, camionetas y volquetas de los municipios de Santa Elena, Salinas y Libertad.
El reloj marcaba las 12:30, y los primeros manifestantes retomaron Villingota en otra jornada de victoria. El agua y comida empezó a llegar para los combatientes de la nueva jornada.

La Policía también acudió a los vendedores informales de comida, que hicieron su agosto en octubre. Estos llegaron desde Libertad y desde Atahualpa. No obstante, los uniformados permanecieron a cincuenta metros de la turba.

Otro helicóptero descendió para aprovisionar a la gendarmería de gases lacrimógenos. La calma empezaba a sentirse y la hora del partido de fútbol entre Ecuador Venezuela estaba cerca.

“Por estos infelices no vamos a poder ver el partido”, dijo entre dientes un policía.
Todos estaban cansados. Por ello, los coordinadores del paro trataban de convencer a los peninsulares para retornar a casa y trasladarse hoy a Quito con el fin de presionar a los diputados.

Hasta el cierre de esta edición las bases no aceptaban deponer la medida y realizaban los preparativos para trasladarse en 21 buses contratados, a partir de hoy, hacia Quito para presionar a los legisladores.
Fuente Diario Expreso.


Author: Diseño Web Ecuador