Tanto el presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, como su vicepresidente Francisco Santos, están nombrados en investigaciones oficiales por presuntos vínculos con el paramilitarismo.
Lo primero fue reconocido por el propio presidente y el caso de la apertura de investigación a Santos lo confirmó la Fiscalía General a El Nuevo Herald.
Uribe admitió el miércoles en una entrevista con la cadena radial Caracol que las autoridades de su país tienen un su poder una denuncia de un ex paramilitar que lo vincula en la planeación de una masacre de campesinos cometida por paramilitares en 1997.
La declaración coincidió con una confirmación por escrito a El Nuevo Herald, por parte de la Fiscalía General de Colombia, en el sentido de que este organismo adelanta una investigación al vicepresidente Santos por promover la creación en Bogotá de un frente de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
La investigación fue pedida por el propio Santos, pero no se sabía qué curso había tomado.
El miércoles, al final de un extensa entrevista con Caracol, el presidente Uribe dijo que, aunque no tenía planeado contarlo, quería advertir a los colombianos que conoció las declaraciones de un ex paramilitar, cuyo nombre no citó, que lo comprometió en la masacre conocida como de El Aro, en Antioquia, en la que murieron 15 campesinos.
“Por allá resultó un bandido que está condenado en una cárcel, diciendo que yo había ido a reunirme con él, con [Salvatore] Mancuso –ex líder paramilitar– con el general Ospina, con el general Rosso José Serrano, comandante de la Policía, y con el general Manosalva en La Caucana, para preparar la masacre de El Aro”, afirmó Uribe.
“Ese bandido dice que yo hasta agradecí a los paramilitares por esa masacre porque liberaron a seis secuestrados, entre ellos un primo mío y que Santiago mi hermano prestó 20 paramilitares para ese crimen”, añadió Uribe.
De acuerdo con archivos de organizaciones internacionales de derechos humanos, la masacre de El Aro ocurrió el 25 de octubre de 1997. En esa fecha, Uribe era gobernador del departamento de Antioquia.
El presidente dijo que la pasada Semana Santa pidió a sus abogados que recaudaran información de todos sus desplazamientos por tierra y por vía área desde 1988 para demostrar que jamás estuvo en la población de La Caucana, donde el testigo aseguró que se planeó la masacre.
“Desde el año 88 la fuerza pública sabe dónde vivo yo, dónde he dormido y con quién me he reunido, investigarme a mí es muy fácil”, agrego Uribe al explicar que desde 1988, por razones de seguridad se desplaza con escoltas.
Agregó que la versión del testigo está colmada de inconsistencias y que Manosalva, uno de los militares que supuestamente participó en la reunión, había fallecido para esa fecha.
Mancuso, quien se acogió a la ley de Justicia y Paz, confesó en enero de este año a la fiscalía colombiana que planeó la masacre de El Aro con el general Alfonso Manosalva, comandante de la Cuarta Brigada del Ejército, que falleció a principios del 2006. Uribe no especificó si es el mismo general al que se refirió en la entrevista.
“A mí me pueden coger en equivocaciones, pero no en delitos porque he sido totalmente honrado y por eso me le he metido a todas las candelas”, advirtió el presidente.
El Nuevo Herald logró establecer que el testigo contra Uribe es Francisco Enrique Villalba Hernández, actualmente detenido y condenado las masacres de El Aro, por la cual tendrá que cumplir una condena de 33 años y 4 meses de prisión, y otra la de Balsitas. Por esta última enfrenta una condena de 37 años.
Según el testimonio que rindió Villalba el 15 de febrero de este año ante la fiscalía de derechos humanos de Colombia, y conocido por El Nuevo Herald, el testigo mencionó al presidente en el siguiente contexto:
“Ahí estuvieron unos militares, un teniente de la cuarta brigada, no recuerdo el apellido, era de la tropa de cuarta brigada que estaba en Punto Valdivia, una contraguerrilla. Estuvo también Santiago Uribe y Alvaro Uribe que era gobernador cuando eso”.
En la declaración, de 19 páginas, Villalba aseguró que varios funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía, que estaban investigando sus denuncias, fueron asesinados en Medellín en septiembre de 1999 por la banda La Terraza.
“Yo les entregué muchas pruebas a ellos”, dijo Villalba.
En cuanto al caso de Santos, el vicepresidente dijo a El Nuevo Herald que la información de la Fiscalía en relación es “una noticia transnochada” pues, “primero, el que pidió la investigación fui yo. Segundo, pues como cualquier ciudadano me tengo que someter a la justicia”.
Santos explicó que no existe una apertura formal de investigación “sino que están investigando las declaraciones [de Mancuso]”.
En carta dirigida a El Nuevo Herald por Libardo Augusto Cabana Fonseca, el fiscal 8 de la Unidad Nacional para la Justicia y la Paz, afirma que el caso del vicepresidente es investigado por la Unidad de Fiscales Delegada Ante la Corte Suprema de Justicia y se basa en la versión rendida por Mancuso los días 15, 16 y 17 de mayo de 2007.
El pasado martes en la noche, en declaraciones al periodista Juan Carlos Giraldo, de RCN Televisión, Mancuso aseguró que mantiene sus afirmaciones sobre Santos, aunque las matizó: aseguró que cuando se reunió para hablar con él sobre la creación del bloque paramilitar “Capital” la charla, en realidad, tuvo más ribetes de “chanza o chiste” que de seriedad.
Noticia tomada del Diario El Nuevo Herald.com












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