Aug 25
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Una maternidad a merced de vándalos.

El paciente llegó sin signos vitales y no había nada que hacer. Sin embargo, un arma de fuego colocada en la cabeza de cada uno de los médicos de turno y los gritos desesperados de una turba de pandilleros, obligó al personal a simular una salvación. Se hizo de todo: masajes cardiopulmonares, respiración boca a boca y como medida de salvación (para los galenos)la sugerencia de transferir al ‘doliente’ a otra casa asistencial mejor equipada.

Lo anterior no es la escena de una película de acción, sino una realidad que casi siempre ocurre en el área de emergencia de la maternidad Matilde Hidalgo de Procel, ubicada en la cooperativa Causa Proletaria del Guasmo Sur, un sector amagado por la delincuencia y el enfrentamiento constante entre pandilleros. Con rostros rígidos y el carácter exaltado, los residentes y especialmente personal del área de ginecobstetricia de la casa asistencial muestran preocupación y el temor que sienten por una situación que va más allá de los gajes de su oficio.

“¡Esto es terrible!”, resumió el doctor Tito Tomalá, jefe de guardia 1, al referirse a las constantes incursiones de vándalos y los continuos asaltos que se producen contra el personal, hasta dentro de la institución. Según cuentan, el último hecho ocurrió en la madrugada del viernes 17 de agosto, cuando un grupo armado llegó al lugar para que atendieran a una persona herida en un enfrentamiento. “Eran como treinta pandilleros que se metieron por todas las áreas. Ingresaron a hospitalización, emergencia, observación y hasta el área quirúrgica con el ánimo de que revivan al paciente y a la vez llevarse lo que podían”, narró Tomalá.

Con cuatro años de trabajo en el lugar, el galeno dice haber sido testigo y víctima de muchos hechos delictivos en el sitio. “En una ocasión salíamos de operar y comenzaron a asaltarnos (familiares del herido). A mí se me llevaron el celular y a un compañero los zapatos y el reloj… En otra ocasión tuvimos que salir corriendo atrás de un pandillero que seguía a una niña de once años, a quien había violado en uno de los baños de aquí”, recordó Tomalá. La falta de personal de vigilancia (la entidad solo cuenta con dos guardias de entre 52 y 64 años) obliga, según uno de los médicos, muchas veces a convertirse hasta en custodios del lugar.

La situación ha llevado a analizar la posibilidad de armarse, para estar mejor protegidos, incluso, hasta cuando salen de cubrir las guardias. “Aquí roban a toda hora. Hace un tiempo me quitaron en la esquina el celular, cuando salía a las ocho de la mañana”, afirmó la obstetra Beatriz Mite. La situación, añadió la enfermera Mariana Vargas, mantiene a muchos con los nervios destrozados ante el solo hecho de que en algún momento pueda ocurrir algo más grave con ella o alguno de sus compañeros, como lo sucedido a la enfermera Mercedes Duarte, a quien un pandillero le luxó un brazo.

Vargas señala que en algunas ocasiones les ha tocado encerrarse en el área de cirugía donde, al parecer, es más seguro. Esto, debido a que, según aseguran, el personal policial del Puesto de Auxilio Inmediato (PAI) Nº 72, instalado junto a la maternidad, no acude de inmediato cuando hacen sonar la alarma que los conecta directamente al habitáculo. De allí que exhortan a la Policía Nacional a incrementar el número de gendarmes o que se los militarice. (PVC)

Fuente Diario Expreso.


Author: Diseño Web Ecuador