Si algo prueban los resultados de nevada y Carolina del Sur es que la carrera electoral en Estados Unidos sigue muy apretada y está lejos de ser resuelta.
En la contienda demócrata, Hillary Clinton logró imponerse sobre el senador de Illinois Barack Obama al llevarse el 51 por ciento de los votos en Nevada contra el 45 por ciento de su rival.
Sin embargo fue Obama, dada la distribución de precintos, quien obtuvo la victoria en número de delegados (13 contra 12 de Hillary), que son los que cuentan, pues son ellos lo que al final eligen al candidato en la Convención Nacional que realiza el partido.
Por el lado republicano, el ex gobernador Mitt Romney se llevó este mismo estado, pero McCain ganó en Carolina del Sur, que pesa más por la cantidad de delegados que otorga y por el mensaje simbólico que encierra, ya que es un estado donde predomina el voto más conservador del partido.
“Lo de McCain es grande -dice la analista política Gloria Berger-, por que despeja una de las principales dudas de su campaña: que era fuerte entre los independientes pero que convencía a los votantes más tradicionales del partido, que son los que pesan en esta etapa de elecciones primarias”.
Y en cierto sentido, sepulta las aspiraciones del pastor Mike Huckabee, que esperaba usar sus credenciales religiosas para conquistar este voto cristiano evangélico.
Romney, sin embargo, amasa 3 victorias -Wyoming, Michigan y Nevada- y tiene sus arcas llenas para seguir dando la batalla. La próxima cita para los republicanos es en Florida el 29 de este mes.
Un estado grande y clave ya que otorga una gran cantidad de delegados para la Convención Nacional. Y es el “estreno”, además, de la candidatura de Rudd Guliani, que ignoró las citas electorales iniciales para concentrarse en esta primaria. Una victoria de cualquiera de los tres -McCain, Romney o Guliani- los podría mandar a la punta de la contienda.`
El triunfo de Hillary en Nevada también trae lecciones y nuevas interrogantes por resolver.
La ex primera Dama ganó gracias al gran apoyo que le dieron los hispanos y las mujeres. Dos tercios de los latinos votaron por ella al igual que un 51 por ciento de las mujeres frente al 38 que lo hizo por Obama.
Además, una gran mayoría de votantes blancos, el 52 por ciento, se inclino a su lado contra un 34 por ciento que favoreció al afro americano.
Malas noticias para Obama, si es que la tendencia se consolida, pues el 5 de febrero van a las urnas estados con mucha población latina y femenina, como Nueva York, Nueva Jersey y California.
Obama fue, con todo, el ganador absoluto entre los negros, al llevarse el 84 por ciento de sus votos. Eso lo hace claro favorito para ganar este sábado en 26 de enero en Carolina del Sur, donde el 50 por ciento de los residentes son afro americanos.
Es decir, Hillary y Obama llegarían al súper martes del 5 de febrero, donde votan más de 20 estos, en empate técnico.
Aunque los analistas no descartan que algún candidato pueda consolidarse para este fecha, la mayoría cree que la carrera va para largo y no se definirá hasta que voten los otros 20 que harían falta.
Y prevén una batalla a muerte por alcanzar el número mínimo de delegados que se necesitan para obtener la nominación de sus respectivos partidos.
En el caso demócrata 2.025, en el caso republicano 1.911. Prueba de ello es el intenso cabildeo que hay por conquistar el voto de los llamados “superdelegados”, que son congresistas, gobernadores, y directores del partido a los que se les otorga un puesto automático en la Convención Nacional y pueden inclinarse por el candidato de su predilección personal.
Para poner un ejemplo, en el caso de demócrata hay 796 “superdelegados”, de un total de 4.049 que están en juego. Es decir que el 20 por ciento del tiquete a la candidatura del partido depende de ellos. “Su papel, en elecciones normales, suele ser irrelevante. Pero en esta podrían ser la clave”, dice la analista Ruth Marcus.
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON
Fuent El Tiempo.











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