Oct 24
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Reos no lograron ayer libertad.

“¡Por favor ayúdenme!…”, gritaba encolerizada la profesora Consuelo Carvajal. Su actitud provocó un nudo en la garganta en algunos y lágrimas a otros, de un centenar de personas que ayer acudieron a la Corte de Guayaquil para exigir la libertad de presos sin sentencia.

Con copias del expediente en mano, la mujer trataba de llamar la atención de la prensa y de los demás, por su hijo Kenton Álava Carvajal de 23 años, quien permanece detenido desde el 15 de enero del 2004, por una presunta tentativa de asesinato.

“El tercer tribunal nunca lo ha llamado a audiencia de juzgamiento… mi hijo está perdiendo toda su juventud en la cárcel. ¡Por favor necesito que alguien me ayude!…”, gritaba la mujer.

Una histeria colectiva se apoderó del segundo piso del Palacio de Justicia, donde funcionan los cinco tribunales penales de Guayas. Al unísono, mujeres y hombres gritaban “¡justicia!… ¡justicia!” para los presos.

El ambiente se caldeó luego de las 09:37, tras la llegada de 36 internos de la Penitenciaría del Litoral que habían sido convocados por los tribunales penales para 24 audiencias de juzgamiento.

Las voces de protestas subieron de tono tras la instalación de solo cuatro de las diligencias con apenas seis presos. Los demás fueron regresados a la cárcel luego de conocer que no iban a ser juzgados por ausencia de peritos, pruebas o testigos, según dijo Ronald Izquierdo, funcionario de la Fiscalía del Guayas.

Es que ningún preso sin sentencia logró ayer su libertad, por la derogatoria de la detención en firme que comenzó a regir desde este 23 de octubre. Pese al centenar de pedidos, los tribunales penales que funcionan en la Corte de Guayaquil no despacharon ninguna boleta de excarcelación para algún interno de la ‘Peni’, que ha sobrepasado los seis meses o el año de la prisión preventiva sin juzgamiento.
Teresa Toledo miraba de lejos el alboroto. Ella buscaba que el quinto tribunal le dé trámite al pedido de libertad para su hermano Eduardo García Montenegro, de 39 años, quien está detenido desde julio 10 del 2006.

“Fue detenido por dormir en un portal y aunque se demostró con documentos que él estaba haciéndose tratar en el Lorenzo Ponce, aún sigue preso”, dijo.
Cerca de la mujer iba y venía Walter Mina Mina. Su ceguera lo hacían apoyarse del hombro de Enedita Díaz, quien caminaba pausadamente por la discapacidad en una de sus piernas. Ambos tramitaban la salida de Oberman Corozo Mina (24) quien lleva año dos meses detenido por la tenencia ilegal de un arma.

Como ellos, Rosa Benítez (78) imploraba también la salida de su hijo Oswaldo Layana, quien está detenido desde el 2005, por el robo de una cubrecama. Sus lágrimas conmovían, pero no lograban el objetivo.

El presidente del quinto tribunal Penal, Gabriel Noboa, salía al paso de un grupo de abogados que exigía la libertad de clientes.

Según el funcionario, desde hoy comenzarían a tramitar los pedidos. No obstante, indicó que de los 18 escritos que se presentaron el lunes, muchos no cuentan con el respectivo certificado del Centro de Rehabilitación respecto a la permanencia del preso en la cárcel. Aseguró que todos los casos serán tratados por igual, eso sí, en aplicación a la interpretación del artículo 169 del Código de Procedimiento Penal, de la que podrían beneficiarse los detenidos desde junio del 2001.

Un ambiente diferente se observó afuera de la ‘Peni’, que fue reforzada con 100 policías de la Unidad de Vigilancia Pascuales (UVP) y otros 50 efectivos de apoyo, para evitar algún desmán. A ellos se sumaron una decena de guías que fueron enviados de otras cárceles para reforzar la seguridad interna. (PVC)

Fuente Diario Expreso.


Author: Diseño Web Ecuador