Luego de 5 meses de entrenamiento militar, Luis Eduardo Pilco Franco, de 17 años, llegó a su tierra natal El Triunfo, pero dentro de un ataúd. El joven habÃa emprendido desde el 26 de mayo su viaje a Cuenca, luego de que aprobaron que ingrese al Ejército un año antes de que cumpla la mayorÃa de edad. Su onomástico era el 26 de noviembre.
El entusiasmo del muchacho contagió a sus padres, quienes apoyaron la idea de enviarlo antes de tiempo al cuartel, sin imaginar que el chico encontrarÃa allà la muerte de una forma misteriosa. “Recuerdo que un dÃa salió de mi casa y me dijo que volverÃa. Estaba en Cuenca pero en la primera visita que me hizo lo noté extraño y con unas lesiones en su cuerpo”, relató su progenitor.
Stalin Pilco dice que la vida militar cambió a su hijo por completo. Sin embargo, los médicos del Hospital Militar de Guayaquil, donde estuvo internado Luis durante varias semanas, pronosticaron que su muerte se debió a un repentino paro cardio respiratorio.
La pesadilla inició, recuerda su padre, cuando fue notificado por los militares que su hijo habÃa sido transferido desde Cuenca a Machala donde estaba ya bajo cuidados. Pero por su delicado estado, según el certificado de defunción, una pancreatitis habrÃa acelerado la muerte.
El padre de la vÃctima acudió a la DefensorÃa del Pueblo de Guayaquil para solicitar que el hecho sea investigado. “Pediré otra autopsia. El recibió maltrato fÃsico y los ejercicios bruscos le pudieron haber lesionado los órganos”, acotó.
(M.U.)
Fuente Diario Extra.











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