Dos juntas paralelas de accionistas se realizaron ayer. En un bando AGD y SIC y en el otro el directorio saliente.
Salió conteniendo las lágrimas, pero mantuvo la elegancia y seriedad que lo caracterizan.
Carlos Navarrete Castillo no permitió que los policÃas que lo escoltaban lo sujeten. Bajó con cuidado las escaleras del diario El Telégrafo, rodeado por periodistas y uniformados.
Llegó a la calle y volteó a ver la fachada del edificio del rotativo, fundado por su ancestro Abel Castillo y que habÃa pertenecido por generaciones a su familia. En un gesto de despedida levantó la mano e ingresó a la patrulla donde fue trasladado el hasta ayer director del matutino, quien según algunos empleados se caracterizó por ser muy estricto.
La aparente derrota de quien por años representó al medio ocurrió tras dos horas de tensión y enfrentamiento de alegatos entre Navarrete y los representantes de la Superintendencia de CompañÃas (SIC) y de la Agencia de GarantÃa de Depósitos (AGD).
JUNTAS PARALELAS
A las 10:05 se instaló ayer la junta de accionistas de la compañÃa El Telégrafo con la presencia de Navarrete, Eduardo Carmigniani, delegado de la AGD y Oswaldo Rojas, delegado de la SIC.
Tras constatar que habÃa quórum, Rojas citando reglamentos decretó que no se habÃan cumplido los requisitos cuando Navarrete invirtió 600 mil dólares en la empresa y fue nombrado accionista mayoritario. Su discurso fue interrumpido a gritos por el hasta ese momento director del medio, quien con documentos en mano alegó que la resolución de la SIC que lo nombra accionista mayoritario era tan válida como la otra emitida por la misma institución que confirma que la AGD es la poseedora del 99% de las acciones. Sus razones tampoco fueron escuchadas debido a que con voz de trueno Carmigniani lo cortó y mocionó que Navarrete y el resto del directorio sean removidos. Prosiguió la junta aprobándose la salida del directorio de accionistas, del director del diario y nombrando nuevos representantes como Enrique Mármol Balda, presidente del directorio, Roberto Santacruz, gerente de la compañÃa y Jaime Terán, director del periódico.
Pero todo ocurrió sin Navarrete ni los demás accionistas minoritarios, quienes hicieron oÃdos sordos y continuaron por su cuenta, al otro extremo del salón, una junta paralela que desconocÃa lo decretado contra ellos.
Un grupo de empleados llegó a decir a Navarrete que se vaya, pues lo desconocÃan como su director. Finalmente llegó la gerenta de la AGD a hacer la posesión de las instalaciones, mientras Navarrete era sacado del edificio. (SCQ)
Fuente Diario Extra.











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