Aug 03
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“Mil tiburones se faenan al día”

Entre 800 y 1 000 tiburones son faenados diariamente en playas manabitas, desde que el presidente de la República, Rafael Correa, firmó el decreto que elimina la prohibición de pescar indiscriminadamente y comercializar las aletas de tiburones en la pesca incidental.

En Manabí, las principales playas de faena son: Puerto López, Puerto Cayo, San Mateo, Los Esteros, Jaramijó, Los Arenales, San Jacinto, San Vicente, El Matal y Cojimíes.

Según reveló ayer el comerciante de pescado de Jaramijó Daniel Mero, el negocio de la pesca ahora está centrado en el tiburón, ya que la dirigencia de los pescadores artesanales les informó que, después de las elecciones para asambleístas, el presidente Correa les volvería a retirar el permiso de comercializar las aletas libremente, cuyo producto es muy apetecido en los mercados de Asia, pues lo consideran afrodisíaco.

Con la eliminación del mercado negro de venta de aletas de tiburón, el precio de las mismas bajaron a la mitad, por lo que los pescadores han tenido que duplicar la captura del escualo para lograr rentabilidad, según reconocieron varios pescadores de la zona.

En la playa de Los Esteros, por ejemplo, un tiburón entero puede costar ahora, según su tamaño y contextura de aletas, entre $250 y $500, pero los exportadores las comercializan entre $500 y $1 000. En cambio, antes, esto mismo costaba el doble.

Por su parte, la libra de carne de tiburón en el mercado local vale actualmente ¢40, mientras que antes superaba el $1.

Asimismo, otro de los fenómenos detectados es que ahora todo lo que al tiburón respecta es vendido a comerciantes que llegan de Guayaquil, desde donde envían el producto para la exportación en forma legal, esto tras la decisión del Gobierno de eliminar el decreto, mientras que antes la comercialización fluía de contrabando por la frontera con el Perú, por el puente internacional entre Huaquillas (El Oro-Ecuador) y Aguas Verdes (Túmbez-Perú).

Aunque los pescadores dicen que utilizan todo el cuerpo del animal es fácil ver cómo las aletas de menor valor, así como vísceras, cabezas y otras partes del tiburón, son recogidas y después desechadas masivamente.

Desde ayer, la Dirección Nacional de Pesca inició un monitoreo en las playas mantenses para tabular la captura de tiburones, pero los pescadores se ingenian para faenar en diferentes playas y no ser vistos por autoridades y periodistas, por lo que no hay quién detenga la matanza de esta especie, pese a estar considerada en proceso de extensión.

A pesar de que los pescadores artesanales reconocen que se ha duplicado la cacería de tiburones, el dirigente de ese gremio en Manabí, Jorge Chiriboga, sostuvo que la cantidad de animales que se faenan “no ha variado desde la legalización de la venta de aletas”. Sin embargo, reconoció que el precio de aletas y de otras partes del escualo ha bajado, lo que ha hecho poco rentable la actividad.

El 70% de los pescadores que operan en las costas de la provincia de Manabí, que son más de 4 800, se dedica a la faena y comercialización del escualo. Diez mil personas se benefician directa e indirectamente de la pesca artesanal. (MACH)

Fuente Diario La Hora.


Author: Diseño Web Ecuador