Como todas las mañanas, Jessica Vera esperaba la llamada de su hermana Ãngela, quien reside hace 10 años en Madrid, capital de España. Las cartas de su sobrino Stanley Ãngelo Mera Vera, miembro del Ejército español, eran siempre su tema de conversación.
Pero el pasado lunes el teléfono sonó más temprano. A las 05:00, en medio de un sollozo incontenible, Jessica recibió la noticia del fallecimiento del joven guayaquileño de 20 años. La explosión de una mina en Afganistán acabó con su vida. Desde ese momento, los recuerdos y el llanto embargan el hogar de los Vera Salazar , al suroeste de Guayaquil.
Su tÃa recordó cuando le comunicaron que su sobrino serÃa enviado a una misión de paz del Ejército español. “Mi hermana trató de impedir que fuera a la guerra, pero él se negó. DecÃa que querÃa cumplir con España, porque ese paÃs le abrió las puertasâ€.
Mera fue enviado hace dos meses a la región de Farah, al oeste de Afganistán. Su tÃa cuenta que a los 18 años decidió seguir los pasos de su hermano mayor, Ãngel Mera, de 23 años, quien permanece reclutado en el Escuadrón de ArtillerÃa. “Él fue el primero en acceder al Ejército de ese paÃsâ€.
Hasta los 13 años, ‘Liniker’, como era conocido cariñosamente por sus amigos y familiares de Guayaquil, vivió en una casa ubicada en la ciudadela Sauces VI, al norte de la ciudad.
A esa edad, su madre, Ãngela Vera Salazar, decidió llevarlo a España junto a sus tres hermanos que todavÃa permanecen allá. Los conflictos familiares habrÃan sido la causa de su partida.
La nostalgia trae a la memoria de otra de las tÃas, Anabel Vera, las veces que llamó a su sobrino con ese sobrenombre. “Era en alusión al goleador inglés Gary Liniker, porque a él le gustaba mucho el fútbolâ€.    En su casa, ubicada en la 11 y Alianza, al suroeste de Guayaquil, Carmen Vera, otra familiar, despliega varias fotos sobre una pequeña mesa. En estas se registran la niñez y la adolescencia del muchacho que se convirtió en un valiente caballero legionario de la I Bandera Paracaidista en Paracuellos del Jarama, Madrid.
“Tal vez para el mundo Stanley sea el quinto soldado latinoamericano que muere en un conflicto en Oriente Medio. Pero, él nunca se borrará de nuestras mentesâ€, dice entre lágrimas Carmen.
Mientras sostiene una fotografÃa de una fiesta infantil, señala a un pequeño sonriente de seis años. Por un momento la tristeza queda a un lado. “Él siempre fue un niño inquieto que disfrutaba de la compañÃa de sus primosâ€.
De inmediato toma otra imagen. Con su dedo recorre un grupo de niños de la escuela República de Bolivia. AhÃ, Stanley terminó sus estudios primarios. Y aunque no era un estudiante sobresaliente, sus parientes dicen que hizo un gran esfuerzo, pese a los problemas de separación de sus padres, cuando apenas tenÃa 10 años.
Mariela Peñafiel llegó desde España hace un mes. Ella es tÃa polÃtica del soldado y fue una de las últimas personas que habló con él.
Recuerda que fue en abril pasado cuando recibió una llamada de su sobrino. “Él me dijo que se iba a la guerra. Estaba contento, aunque reconocÃa el peligroâ€.
Asegura que el joven le comentó que cuando regresara de la misión, en enero, se reunirÃa con sus tÃos que residen en Madrid. “Él pensaba que iba a volver pronto, que era por poco tiempo … â€.
La mañana de ayer, cuatro de sus tÃos y un primo viajaron a Madrid para asistir a su funeral.Los extranjeros
Los ejércitos de España e Italia son los que más ecuatorianos han recibido en sus filas desde el 2002. Incluso más que EE.UU.
Según reportes oficiales, en el Ejército español la mayorÃa de foráneos es ecuatoriana: hay 1 919 solados originarios de nuestro paÃs, seguidos por 1 872 colombianos y 201 bolivianos.
Los ecuatorianos enlistados en el Ejército español también fueron enviados el 2006, junto a colombianos y bolivianos, al LÃbano. Participan como cascos azules de la ONU. De los 1 100 soldados de paz que España ha enviado a LÃbano, 120 son extranjeros, la mayorÃa latinoamericanos.
Fuente Diario El Comercio.











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