Las filmaciones secretas y las interferencias telefónicas han existido en todas las sociedades autoritarias o dictatoriales; sin embargo, en sociedades democráticas solo han existido en casos excepcionales regulados exclusivamente para la seguridad nacional.
Algunas veces, la acuciosidad periodÃstica ha tenido acceso a ellos y , por su deber, ha informado a pueblo sobre tales contenidos.
Probablemente, los casos más célebres en esta difusa materia han sido las grabaciones de Watergate que llegaron a causar la dimisión de un mandatario estadounidense y la resolución de la Corte Suprema de los EE.UU., cuando permitió que el Washington Post y el New York Times continuaran divulgando las informaciones a que tenÃan acceso sobre la guerra de Vietnam.
En este entorno hay que analizar el caso del Ecuador durante el 2007. Se trata de insólitas filmaciones secretas sobre la deuda externa; negociaciones polÃticas reservadas con miembros del Parlamento, a las que ahora se suman interferencias telefónicas al presidente de la Corte Suprema de Justicia y manipulaciones al correo electrónico del SRI.
Para analizar esta delicada y vergonzosa situación, es necesario recordar que en el Ecuador están garantizadas la libertad y la intimidad; que los actos de las funciones del Estado y el ejercicio de la polÃtica son absolutamente públicos, salvo los calificados por el Consejo de Seguridad Nacional como reservados y los que corresponden al ámbito estrictamente personal o por especÃfica protección de géneros. Además, que el paÃs dispone de una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública.
Con estos antecedentes, ¿cómo es posible entender que el pueblo ecuatoriano sea entrenado en la suspicacia y la intriga, en vez del público y oportuno conocimiento de los hechos que debe conocer? ¿Cómo podemos ilusionar a una población, que se ha pronunciado por el cambio y el fin de la corrupción, mediante el uso pervertido de medios técnicos para obtener o presentar verdades completas o a medias, simulaciones y hasta justificaciones de lo actuado desde las más ingenuas explicaciones polÃticas hasta sofÃsticas reflexiones de carácter religioso?
Fuente Diaro El Comercio.











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