Aug 01
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La Policía belga será demandada por maltratos.

Las cortas vacaciones de verano para la pequeña Angélica Loja Cajamarca, de 11 años, empezaron ayer.

30 días después de permanecer en un centro de arresto para emigrantes, la infante  recorrió las calles de Bruselas y jugueteó hasta el cansancio con su padre (Javier Loja) por la Gran Place, el sitio neurálgico  de la ciudad.

La madre, en una entrevista telefónica con este Diario, contó que aunque están libres, su hija no oculta el miedo que aún siente por la Policía, por la xenofobia  de ciertos belgas. También el temor que la infante demuestra  por  volver a una cárcel o a Dilbeek, en  la ciudad donde fueron detenidas.  “Le prometí que nunca más volvería a Dilbeek, para que durmiera tranquila”,  aseguró.  

Su madre  tampoco olvida la odisea que vivieron. Ella recordó que fueron días largos y tristes, muchas veces de llanto e incertidumbre. De papeleos, audiencias, investigaciones, pedidos, súplicas.

También fueron jornadas en las cuales no comieron por la preocupación y contenían las lágrimas para evitar más sufrimiento.

“El lunes,  la humillación y el dolor fueron mayores. Habíamos dormido con sobresaltos. A eso de las 06:00 (hora de Bélgica), los custodios nos anunciaron que en unos minutos salíamos a Amsterdam para la  deportación”.

Cajamarca dijo  que ella se negó  porque su  vuelo estaba  previsto para la tarde. “Me sacaron a empujones y me subieron a una  buseta. No parábamos de llorar y mi nena repetía  que no quería volver a Ecuador. Ella   me preguntaba qué va a pasar con sus juguetes, su ropa, su escuela y su familia”.

La madre denunció que fue maltratada por tres agentes cuando puso resistencia durante el traslado a Bruselas, al negarse a subirse al furgón que la llevaría hasta Amsterdam. “Y en el aeropuerto pusimos resistencia para  no embarcarnos en el avión”.

La ecuatoriana, que emigró hace cuatro años desde Cuenca, recordó  que los agentes  intentaron esposarla y en el forcejeo cayó al piso. “Uno me puso la rodilla sobre el seno y perdí el conocimiento. Cuando reaccioné, mi hija no estaba, y entré en desesperación”.

Según Ana, la regresaron al vehículo  y la obligaron a acostarse en el piso. En cambio, a la pequeña la  encerraron en una oficina. La infante    llamó  a su padre para contarle lo sucedido. Él también  es emigrante ilegal   y  encabezó varias protestas públicas para exigir  la liberación de su familia.

La madre y su hija estuvieron separadas durante 15 minutos. Cajamarca contó  que luego de su protesta la llevaron ante Angélica.

“Tengo las rodillas con moretones, los pies y las muñecas lastimadas. Hoy (ayer) amanecí con un fuerte dolor de espalda”.

La pequeña,  en una conferencia de prensa, agradeció a todos por la ayuda que recibieron; entre las instituciones q ue mencionó estuvieron Gobierno de Ecuador, medios de comunicación, familias, amigos y vecinos.

La abogada de la madre, Selma Benkhelifa, anunció que interpondrá una demanda por malos tratos contra la Policía de Bélgica.

Ella aseguró que  lo que más le interesa es la tranquilidad de sus familiares,  que este momento residen en esa nación. Por eso, dijo  que ayer  empezó los trámites para su legalización.

Esta petición se fundamentará “en la integración de la familia en Bélgica, los fuertes lazos entre la niña y su padre -que también reside en la capital belga de forma ilegal- y la escolarización de la niña”. Luego  de acudir  al colegio en Bruselas, desde los seis años, habla mejor el francés que el español.

Sin embargo, la  abogada precisó que este tipo de  demandas obtiene  una respuesta negativa en el 98 por ciento de los casos.

Cajamarca, además, anunció que agilitará   su  divorcio del padre de Angélica, para casarse con su actual compañero, un belga de origen colombiano. Este trámite tardará  varios meses.

La Policía negó las  agresiones

El Gobierno ecuatoriano entregó ayer   una nota de protesta al embajador belga Jan Van Dessel. En la misiva,  se expresó la  “más enérgica protesta” por el presunto  maltrato físico y psicológico y por las condiciones en las que estuvieron retenidas Ana y Angélica.

El trato a las ecuatorianas “es inaceptable y violatorio de los acuerdos internacionales de protección de los derechos humanos”, según informó la Cancillería en un comunicado.

Sin embargo, la Policía de Bélgica negó la versión de que haya agredido a las mujeres cuando iban a ser llevadas al aeropuerto de Amsterdam, Holanda, para que regresen a nuestro país.

Según la agencia de noticias AP, un vocero de la  Policía Federal aseguró que nunca se “usó medios de constreñimiento ni violencia contra ellas dos”. Además, añadió que las ecuatorianas  fueron tratadas “correcta y humanamente”.

Las acusaciones de maltrato fueron presentadas por los abogados de Cajamarca   y su hija, como un esfuerzo para frenar la expulsión del país europeo.

Fuente Diario El Comercio.


Author: Diseño Web Ecuador