El secreto mejor guardado de Mauricio Cárdenas se develó hace un año, cuando sus hijos ecuatorianos leyeron una nota de prensa. La información decÃa que él fue condenado a 13 años de prisión en Chile por cometer delitos de lesiones graves y aborto frustrado. Para evadir a la justicia, Cárdenas vino a Quito y formó una nueva familia, desde hace 16 años.
Sin embargo, él llevaba a cuestas una dura carga. Según la justicia chilena, en mayo de 1988 envió una encomienda con pasteles envenenados con arsénico a la que entonces era su novia, Herta Flores Bórquez, quien estaba embarazada de una hija suya.
Según una investigación de la jueza Sara Herrera, Cárdenas confesó haber envenenado uno de los pasteles, pues su objetivo era que su novia abortara.
Cuando este delito se denunció, Cárdenas abandonó Chile. No se sabe la fecha exacta de cuando llegó a Ecuador, puesto que no existen registros de que haya entrado al paÃs, según la Interpol.
Pero en el 2006 la madre de Flores descubrió gracias a la Internet que Cárdenas estaba en Quito y, desde ese momento, lucha para que regrese a cumplir su pena.
En Ecuador, Cárdenas empezó una nueva vida. Formó una familia con Rosa, con quien tiene tres hijos varones de 15 años, 11 y 9 años (sus nombres son omitidos para evitar que sufran una posible discriminación).
Todo iba bien en su hogar hasta que la Interpol detuvo a Cárdenas por orden del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jaime Velasco Dávila. El 5 de julio del 2006, Cárdenas no llegó a recoger a sus hijos del colegio. “Les dije que estaba de viaje. No querÃa que supieran lo que estaba pasandoâ€, contó su pareja.
No obstante, por un compañero de su hijo mayor, los niños se enteraron de lo sucedido: su padre estaba preso acusado de querer evitar que nazca su media hermana Andrea, quien el 15 de septiembre cumplirá 19 años. “Me molestaban en el colegio porque mi papá estaba presoâ€, dijo el chico.
La familia no cree en la acusación. La versión que tienen es muy distinta a la de la justicia chilena; Cárdenas les dijo que Flores lo acusó “ porque le suspendió el pago de la pensión para Andreaâ€.
“Ella (Flores) se enojó con Mauricio porque le pidió una prueba de ADN para comprobar si era su hija y asà continuar con el pago de la pensión. Entonces, lo mandó a detener con mentirasâ€, dijo Rosa.
En Quito, Cárdenas mantenÃa su hogar, tenÃa un trabajo en una empresa de arquitectura. Pero ahora, por el delito del que se le acusa, su familia ha tenido que pasar por una serie de penurias, tanto económicas como personales.
Desde que Cárdenas está detenido, en junio del 2006, su familia dice haber gastado unos USD
30 000 en su defensa. “Tuve que vender la casa y mi carro para pagar a los abogados. Uno de ellos hasta me estafó con USD 6 000â€, relató la esposa.
Ahora viven en un departamento al norte de la urbe. Rosa trabaja a medio tiempo como diseñadora de interiores, porque el resto del dÃa tiene que ser padre y madre y de defensora de su pareja.
Su hijo mayor está en cuarto curso de colegio y los dos pequeños están en sexto de educación básica. El segundo de sus hijos padece de autismo. Esta enfermedad se la detectaron cuando tenÃa un año de edad. “Toda nuestra atención se volcó hacia él; Mauricio y yo lo llevamos a terapias. Nuestra mayor alegrÃa fue cuando a los dos años empezó a hablarâ€, relató la madre.
Su adelanto fue notable y pudo ingresar a la misma escuela que su hermano menor; sin embargo, luego de la detención, la familia tuvo que suprimir toda terapia porque no tenÃan el dinero para pagarla. Ahora, su estimulación se basa en la lectura y en el dibujo. Conoce las banderas y las capitales de todos los paÃses del mundo.
Sobre Cárdenas pesa una orden de extradición dictada el 29 de mayo del 2006 por el titular de la Corte Suprema, Jaime Velasco.
La defensa de Cárdenas alegó que él es ecuatoriano, pues tiene “todos los papeles que lo certificanâ€, y no puede ser extraditado.
Empero, Hugo Suárez, director de AsesorÃa JurÃdica de la Dirección de Registro Civil, en una carta enviada a Andrés Valdivieso, asesor del Ministerio de Gobierno, aseguró que la partida de nacimiento de Cárdenas fue “ilegal e indebidamente fraguadaâ€, porque en los archivos del Registro Civil de Puerto López no consta su inscripción. Además, en el documento aparece que sus padres son ecuatorianos, cuando en realidad son de nacionalidad chilena.
Por ello, el 26 de abril pasado el presidente Rafael Correa confirmó la extradición de Cárdenas. En un oficio enviado al ministro de Gobierno, Gustavo Larrea, el Jefe de Estado le delegó para que “proceda con la extradición y entregue al reclamadoâ€.
La extradición debe realizarse este año porque si no la pena en Chile prescribirá, según el abogado de Flores, Raúl Romero.
No obstante, mientras esto suceda Cárdenas continuará preso en el Centro de Detención Provisional (CDP) de Quito, mientras su familia sufre las consecuencias de lo ocurrido hace 19 años.
Fuente Diario El Comercio.











Add