Jun 08
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La AGD tomó ayer el control total de diario El Telégrafo.

En la cabecera, la gerenta de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), Gloria Sabando, accionista mayoritaria de diario El Telégrafo. A su derecha Jaime Terán, director encargado del matutino, y a la izquierda el recién nombrado gerente del medio, Roberto Santacruz Checa. Frente a las nuevas autoridades, en las 14 sillas que bordean la larga mesa de madera, donde hasta hacía dos horas y media se acomodaron los integrantes de la Junta de Accionistas, permanecían los trabajadores, y de pie una treintena más de ellos.

Eran las 12:30. Ya se había consumado el traspaso del 99,62% de acciones al Estado y removido de la presidencia de la Junta a Carlos Navarrete Castillo, quien desde el 2002 ocupaba el cargo, para nombrar en su lugar a Enrique Mármol Balda. “Es ilegal; ustedes no son jueces; ustedes (AGD) no son los accionistas mayoritarios;no respetaron el orden del día”, eran las frases que minutos antes había dicho a viva voz Navarrete -director del diario desde el 2004- previo a su retiro.

El representante de la Superintendencia de Compañías, Oswaldo Rojas Huilca, había justificado su remoción: “No se ha cumplido la resolución de la  Superintendencia de Compañías del 2 de mayo del 2007, donde se dispone revertir los aumentos de capital” efectuados en la gestión de Navarrete. Dichos aumentos, por cerca de 700.000 dólares, con los que se habría querido cambiar el esquema de propiedad, permitieron a los accionistas privados aumentar sus acciones del 20% a más del 80%. La salida de Navarrete fue por decisión propia, dijo, a pesar de que desde las 10:35 (35 minutos después de instalada la sesión) un grupo de policías solicitara su salida y de que Héctor Marcillo, en nombre del Comité de Trabajadores, insistiera en su retirada, para evitar que se siga “boicoteando” el sistema informático y que se impida la impresión del diario de hoy. Ahora hay un nuevo dueño en El Telégrafo, Decano de la Prensa Nacional, el más antiguo medio impreso del país, con 123 años de circulación.

Lo saben los trabajadores (hay 96 activos), pero no están muy convencidos de que las decisiones tomadas hayan sido las mejores para su estabilidad. Se lo hicieron saber a Sabando luego de que periodistas y policías se retiraran de la sala y cuando del caos se pasó a la aparente calma. “Queremos saber cuál será ahora la línea del diario; si tenemos garantías laborales; que se revisen los sueldos”, eran, entre otras cosas, las peticiones de los empleados. Sabando escuchaba atenta, luego, descartó que al asumir el control del diario la AGD pretendiera “estatizar” el medio. Aseguró que habrá estabilidad laboral, anunció una auditoría y ofreció revisar los salarios, pero antes, pidió lealtad. El compromiso estaba pactado. Eran las 13:15 y la mitad del personal, allí reunido, retornó a sus labores, rumorando. (JVB)

Un diario con 123 años de tradición

El 16 de febrero de 1884 circuló, en Guayaquil, la primera edición de diario El Telégrafo, siguiendo una línea liberal.

Su fundador, Juan Murillo Miró, entró en la lucha revolucionaria, lo que provocó la expatriación de los directores y que los redactores fueran apresados.

Pero la situación cambió cuando el 5 de Junio de 1895 triunfó la Revolución Liberal y “con ella los ideales de modernización de Alfaro sobre una sociedad cuasi feudal”, según cuenta la historia del medio de comunicación.

Un año después, José Abel Castillo adquirió el matutino y se hizo cargo de su dirección editorial. “El Telégrafo es el Decano de la Prensa Ecuatoriana, el diario con más años al servicio de la Patria”, dice el diario en su página web.

El matutino adquirió renombre internacional y fue fundador de la Sociedad Interamericana de Prensa. Su mérito, según sus directivos, fue cubrir los hechos más importantes del país en los últimos 123 años. (CFR)
Fuente Diario Expreso.


Author: Diseño Web Ecuador