Jul 31
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Juez belga ordenó la libertad de Angélica y Ana.

 

 

 

 

La repatriación de Angélica Loja Cajamarca, de 11 años, y de Ana Elizabeth Cajamarca Arízaga, su madre,  se suspendió ayer por orden de Marielle Moris,  una juez  belga de primera instancia.


La decisión se tomó a última hora, cuando la madre y la niña, oriundas de Cuenca, se trasladaban  en automóvil desde Bruselas  hacia  Amsterdam. Estaba previsto que allí se embarcaran en un vuelo de la aerolínea KLM rumbo a Quito, tras residir ilegalmente en Bélgica durante cuatro años.

Según la Oficina de Extranjeros, se  decidió  llevar a las ecuatorianas hasta Amsterdam para evitar la “presión mediática” en el aeropuerto de Bruselas, que, según la Oficina, incrementaba el  estrés en el cual  se encontraban.

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En la  terminal aérea de Bruselas,  una  cincuentena de personas  se había reunido, luego de un llamado  de  la Unión de los Sin Papeles, para impedir la expulsión.

El avión de  KLM debía hacer escala en Amsterdam y salir hacia Quito a las 23:20, pero contra las  expectativas de los funcionarios de Migración belgas,  las ecuatorianas no se embarcaron.

Selma Ben Khelifa, abogada de Angélica y Ana Elizabeth Cajamarca,  dijo a  la agencia EFE   que “la decisión del juez del tribunal de primera instancia anuló el procedimiento de expulsión”.

El argumento central de la defensa   señaló que con la  detención de las ecuatorianas se violó el mandato de la  Convención Europea sobre los Derechos del Hombre, en la cual  consta  una prohibición absoluta a  los   tratos
inhumanos y degradantes.

La violación  se evidencia con dos hechos. El primero es que se detuvo a una menor en un centro  donde los  indocumentados están encerrados y eso afectó a la niña.  Para sustentar las consecuencias, se mostró el reporte psicológico  del 5 de julio pasado, que señala  que Angélica   sufrió  un estado próximo a la depresión.

El segundo hecho es  que, según la defensa,   la madre  fue golpeada en las piernas y en los dedos en el centro de tránsito del aeropuerto de Bruselas, donde esperaba ser deportada hacia Ecuador.

La Cancillería ecuatoriana  y la Embajada nacional en Bélgica sumaron otra razón: “Que el procedimiento de casación (decisión de un juez de última instancia) todavía estaba pendiente”.

Frente a las declaraciones de la defensa de las ecuatorianas, Dominique Ernoult, portavoz de la Oficina de Extranjeros, negó  que se empleara la violencia contra Ana Elizabeth Cajamarca y dijo que cuando fue llamado un médico a petición de los abogados no pudo hallar pruebas de golpes ni de que a ambas les fueran administrados medicamentos.

Ernoult declaró que se  acatará la orden judicial y liberará a las dos ecuatorianas. Ellas  ya no deberán regresar al centro de internamiento en la capital belga, donde estaban recluidas desde su detención, el pasado 30 de junio.

Sin embargo, la Oficina de Extranjeros advirtió que aún sigue en rigor  la orden de expulsión, por lo que ambas seguirán en situación ilegal en ese  país.

La detención de la niña  causó  indignación de  organismos defensa de los derechos humanos,   por el
confinamiento de niños en centros  para inmigrantes, con   un régimen  similar a una  prisión.

Aidé Peralta, miembro  de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu), dijo   que “los estándares
internacionales señalan  que la privación de la libertad para los niños, en cualquier circunstancia, debe ser erradicada”.

Se calcula que 700 niños estuvieron en cinco centros para inmigrantes en  Bélgica, el 2006.

Casos como este, explicó  Peralta, demuestran que “el mandato de  la  convención sobre los derechos del niño de la ONU no es  respetado  por las leyes estatales de varios países, incluido el nuestro. Eso  se debe combatir”.

El reclamo ecuatoriano

Las ecuatorianas  fueron  detenidas en una parada de autobús en el distrito de Dilbeek . Según el diario Le Soir,   se trató  de una actitud  “racista”, pues  fue  un ciudadano quien informó a la  PolicÍa de la presencia  de “dos gitanas sospechosas de ser ladronas por el color de su piel”.

La prensa belga  recordó también el caso de la joven nigeriana Semira Adamu, que murió asfixiada en 1998 cuando se le colocó  un cojín  sobre la boca para acallar sus protestas al obligarle a subir al avión que debía devolverla a su país.

La Cancillería del Ecuador  informó que entregará  en las próximas horas una  nota de protesta por el caso de las ciudadanas ecuatorianas. En la misiva se recogerán los elementos mencionados en el fallo judicial.

Según la Embajada  de Ecuador, en Bélgica viven  8 000 ecuatorianos. Sólo 2  247 son legales.

Fuente Diario El Comercio.


Author: Diseño Web Ecuador