Una epidemia puede afectar a los internos y al personal de la PolicÃa Judicial.
El olor a orines y moho se mezcla con el sudor de los 160 detenidos que se encuentran recluidos en las tres celdas de la PolicÃa Judicial en Quito.
En dos se reparten los hombres y en la otra, las mujeres, que viven hacinadas porque el espacio fÃsico se diseñó máximo para 60 personas.
En una estructura de cinco por cuatro metros conviven los acusados por robo, violación, estafa o asesinato. No hay camas, por tanto deben dormir unos junto a otros en el piso con dos cobijas.
El espacio es cerrado y no tiene ventilación. Los cables de luz eléctrica se encuentran enredados y solo un foco les da visibilidad por las noches.
Tres veces al dÃa los internos salen a un patio pequeño para hacer sus necesidades, en las celdas lo hacen en una botella de cola. En las afueras hay tres sanitarios en mal estado.
En estas condiciones la médica de la PolicÃa Judicial, Margarita GarcÃa, advierte que una epidemia puede afectar a los internos y al personal que labora en el edificio en donde funcionan los calabozos, desde hace doce años.
Una inspección sanitaria determinó que los internos presentan enfermedades respiratorias como gripes, amigdalitis, faringitis. Además, entre los detenidos se registraron hongos, pulgas y piojos.
El lugar no dispone de cocina o alimentos para los internos, las provisiones se reciben por una rejilla que da a la calle Juan León Mera, en el norte.
Los familiares a diario llevan comida en tarrinas. Sin embargo, relata un policÃa que prefiere omitir su nombre, no todos corren con la misma suerte, hay presos que no tienen qué comer y roban al resto.
El jefe provincial de la PolicÃa Judicial, coronel Rodrigo Tamayo, asegura que ninguna autoridad hace frente al exceso de detenidos en los calabozos.
Desde febrero en que inició su gestión al frente de la entidad ha pedido por escrito, sin resultados, a las autoridades penitenciarias que adopten medidas contra el hacinamiento.
En las celdas, según la ley, los detenidos deberÃan permanecer hasta 48 horas, pero se registran casos de personas que se quedan hasta seis meses o más. Un oficial a cargo de la seguridad de los calabozos, que mantiene su nombre en reserva, relata que el domingo pasado la detenida Carmen Ortega, acusada de robo, dio a luz a su hijo. La PolicÃa la trasladó a la Maternidad Isidro Ayora para que recibiera atención médica.
Pero mientras los internos libran ahà dentro con su condena, en las afueras de la PolicÃa Judicial los familiares claman por mejor atención. Adolfia Rivadeneira, madre de un joven detenido, afirma que los tratan “peor que una perreraâ€. ¿En dónde están los derechos humanos? se pregunta. El director Nacional de Rehabilitación Social, Máximo Ortega, ofreció el dÃa de su posesión tomar medidas, pero antes dijo que se pondrá al tanto de la situación.
La realidad
Aprehensiones
Cuando hay operativos antidelincuenciales la PolicÃa Judicial recibe en promedio entre 15 y 20 detenidos. En dÃas normales llegan cuatro diarios.
Personal y áreas
En el edificio de la PolicÃa Judicial laboran 400 personas. La PolicÃa Judicial se divide en brigadas de automotores, misceláneos, homicidios, recepción de documentos, delitos contra las personas y la propiedad.
Denuncias
Diariamente la PolicÃa Judicial del Pichincha atiende entre 1.000 y 1.500 personas que realizan trámites, como denuncias de diferentes delitos o sirven de testigos en los casos que se tratan.
Fuente Diario El Universo.











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