Director del centro reclama $ 480 mil para mantenimiento del reclusorio.
Desde las 05:00, una interminable fila de personas se forma en las afueras de la PenitenciarÃa del Litoral en los tres dÃas de visitas semanales para los internos (miércoles, sábados y domingos).
“Lo que no me gusta de acá es el ambiente de peligro que hay y sobre todo, que a las mujeres nos falten el respeto adentroâ€, comenta Mónica, una visitante que fue el pasado miércoles al centro. Ella dice que pese a los dos años en que ha acudido por su esposo detenido, todavÃa le da miedo ingresar a la cárcel.
El temor –dice– se incrementa cuando por las noticias se entera de riñas o asesinatos como el ocurrido hace tres semanas, cuando Éricka Castillo, de 18 años, fue asesinada en el pabellón Cuarentena Bajo. O hechos como el tiroteo que se produjo el 26 de diciembre del 2006, en la que resultaron cuatro internos heridos, mientras decenas de mujeres y niños que habÃan pasado la noche ahà fueron evacuados por la PolicÃa.
Es que pernoctar en el centro, pese a ser un riesgo inminente, es también un acto muy común entre los visitantes.
Algunos presos aseguran que para que un familiar se quede a pasar la noche en las celdas, se paga $ 1 o $ 2 a ciertos guÃas penitenciarios. “El custodio se encarga de retirar la cédula que el familiar dio para ingresar a la cárcel. AsÃ, ya no queda ningún registro de su estanciaâ€, dijo un reo, sin dar su nombre.
Pero no solo allegados a los internos recurren al soborno para quedarse en la cárcel.
Según los presos, un grupo de trabajadoras sexuales acude a ofrecer sus servicios en los distintos pabellones del centro de rehabilitación con la complicidad de los custodios.
“Las que dirigen a las prostitutas son mujeres ya conocidas que les pasan un dinero a los guÃas para que las dejen pasar a ellas y otras jovencitas que traen. Luego, se quedan trabajando por tres o cuatro dÃasâ€, dice un reo sin identificarse.
Asimismo, las internas de la cárcel de mujeres señalan que, “como no se lleva un registro de los menores que ingresan al centroâ€, muchos de ellos son usados para traficar con armas y drogas entre los presos.
SIN RECURSOS
Juan José Hidalgo, director de la PenitenciarÃa, asevera que desde el año pasado hay un proyecto de construcción de galpones de mÃnima seguridad para los presos, donde se contemplan salas de visitas sociales y conyugales independientes de las celdas. Sin embargo, el funcionario agrega que la ausencia de recursos mantiene paralizado el plan. Esa misma falta de presupuesto es lo que según el funcionario, está limitando la seguridad en la cárcel.
“Tenemos 120 guÃas para 7 mil presos y cuando son dÃas de visita hay 8 mil personas más. La PolicÃa nos ayuda en el control, pero necesitamos al menos 400 custodios para controlar a toda esa genteâ€, reclama.
Hidalgo asegura que este problema va en incremento, pues –afirma– que desde mayo pasado la Dirección Nacional de Rehabilitación Social (DNRS) no le ha entregado los $ 80 mil mensuales que son asignados para los fondos rotativos de la cárcel y el dinero de los sueldos de los guÃas; asà como el presupuesto para los ranchos de los presos. Esto ha originado una deuda de $ 7 millones con Interagua y Ecapag.
Cifras
Medida
Ayer se realizó un conteo general en la Cárcel de Mujeres de Guayaquil y en el Centro de Detención Provisional (CDP).
Antecedente
La medida fue adoptada como parte de la investigación que se lleva por la desaparición de 239 reos de la cárcel de varones, que fue descubierta la semana pasada.
Mujeres
En la cárcel de mujeres no se halló ninguna novedad. Ahà se contabilizaron 476 internas, mientras otras dos estaban hospitalizadas y una más con arresto domiciliario.
Detenidos
En cambio, en el CDP se contaron 386 detenidos, número que según funcionarios del centro, coincide con los registros que tienen en la administración.
Fuente Diario El Universo.











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