Aug 18
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Falta de control de visitas genera peligro en cárcel.

Director del centro reclama $ 480 mil para  mantenimiento del reclusorio.

Desde las 05:00, una interminable fila de personas se forma en las afueras de la Penitenciaría del Litoral en los tres días de visitas semanales para los internos (miércoles, sábados y domingos).

“Lo que no me gusta de acá es el ambiente de peligro que hay y sobre todo, que a las mujeres nos falten el respeto adentro”, comenta Mónica, una visitante que fue el pasado miércoles al centro. Ella dice que pese a los dos años en que ha acudido por  su esposo detenido, todavía le da miedo ingresar a la cárcel.

El temor –dice– se incrementa  cuando por las noticias se entera de riñas o asesinatos como el ocurrido hace tres semanas, cuando Éricka Castillo, de 18 años, fue asesinada en el pabellón Cuarentena Bajo. O hechos como el tiroteo que se produjo el 26 de diciembre del 2006, en la que resultaron cuatro internos heridos, mientras decenas de mujeres y niños que habían pasado la noche ahí fueron evacuados por la Policía.
Es que pernoctar en el centro, pese a ser un riesgo inminente, es también un acto muy común entre los visitantes.

Algunos presos aseguran que para que un familiar se quede a pasar la noche en las celdas, se paga $ 1 o $ 2 a ciertos guías penitenciarios. “El custodio se encarga de retirar la cédula que el familiar dio para ingresar a la cárcel. Así, ya no queda ningún registro de su estancia”, dijo un reo, sin dar su nombre.

Pero no solo allegados a los internos recurren al soborno para quedarse en la cárcel.

Según los presos, un grupo de trabajadoras sexuales acude a ofrecer sus servicios en los distintos pabellones del centro de rehabilitación con la complicidad de los custodios.

“Las que dirigen a las prostitutas son mujeres ya conocidas que les pasan un dinero a los guías para que las dejen pasar a ellas y otras jovencitas que traen. Luego, se quedan trabajando por tres o cuatro días”,  dice un reo sin identificarse.

Asimismo, las internas de la cárcel de mujeres señalan que, “como no se lleva un registro de los menores que ingresan al centro”, muchos de ellos son usados para traficar con armas y drogas entre los presos.

SIN RECURSOS
Juan José Hidalgo, director de la Penitenciaría, asevera que desde el año pasado hay un proyecto de construcción de galpones de mínima seguridad para los presos, donde se contemplan salas de visitas sociales y conyugales independientes de las celdas. Sin embargo, el funcionario agrega que la ausencia de recursos mantiene paralizado el plan. Esa misma falta de presupuesto es lo que según el funcionario, está limitando la seguridad en la cárcel.

“Tenemos 120 guías para 7 mil presos y cuando son días de visita hay 8 mil personas más. La Policía nos ayuda en el control, pero necesitamos al menos 400 custodios para controlar a toda esa gente”, reclama.

Hidalgo asegura que este problema va en incremento, pues –afirma– que desde mayo pasado la Dirección Nacional de Rehabilitación Social (DNRS) no le ha entregado los $ 80 mil mensuales que son asignados para los  fondos rotativos de la cárcel y el dinero de los sueldos de los guías; así como el presupuesto para los ranchos de los presos. Esto ha originado una deuda de $ 7 millones con Interagua y Ecapag.

Cifras

Medida
Ayer se realizó un conteo general en la Cárcel de Mujeres de Guayaquil y en el Centro de Detención Provisional (CDP).

Antecedente
La medida fue adoptada como parte de la investigación que se lleva por la desaparición de 239 reos de la cárcel de varones, que fue descubierta la semana pasada.

Mujeres
En la cárcel de mujeres no se halló ninguna novedad. Ahí se contabilizaron 476 internas, mientras otras dos estaban hospitalizadas y una más con arresto domiciliario.

Detenidos
En cambio, en el CDP se contaron 386 detenidos, número que según funcionarios del centro, coincide con los registros que  tienen en la administración.

Fuente Diario El Universo.


Author: Diseño Web Ecuador