Jul 17
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En el escape de la cárcel se usó escopolamina.

Ayer se confirmaron  las sospechas. La intoxicación masiva ocurrida la noche del pasado sábado en la Cárcel de Mujeres de Cuenca se produjo por la ingestión de alimentos con escopolamina (droga alucinógena). Las tres presuntas responsables todavía  están prófugas.

La ingesta del químico se comprobó  luego de  analizar muestras corporales  de los afectados. Específicamente, los resultados  aparecieron en los exámenes de  cuatro  mujeres   que ingresaron   al  hospital Vicente Corral Moscoso.

La noche del sábado,  79 internas tomaron  café y comieron  humitas. De ellas, unas 40 presentaron efectos de la droga, como  somnolencia,  vómito, mareos y dolores estomacales. Empero,  cuatro tuvieron más complicaciones y  fueron internadas de urgencia.

Para atender a la  emergencia, los paramédicos del Cuerpo de Bomberos y del hospital improvisaron una estación de enfermería en el   interior del reclusorio. La mayoría de afectadas tuvo que ser hidrata por los voluntarios.

Ayer, los  médicos del hospital  informaron  que tres  de las cuatro mujeres, atendidas en emergencia,  retornaron el  domingo a la prisión, luego de estabilizarles los signos vitales. Mientras que Karina M., quien se encuentra en  estado  de gestación y que corría el riesgo de perder a su bebé,  lo hizo  las primeras horas de ayer.  El caso es investigado por la Fiscalía de Cuenca. Esa oficina intenta encontrar una pista sobre  el paradero de las reclusas que huyeron: las hermanas Diana y Blanca  Encalada y Narcisa Payda.

Las tres, nacidas en Cuenca, cumplían una  sentencia  a 12 años de prisión por tráfico y tenencia ilegal  de drogas.

Pero todavía  no cumplían ni un año en la prisión. Según Marcelo Benavides, jefe (e) del Comando de Policía del Azuay, las fugitivas son buscadas en todo el país.

En el caso de que  se compruebe que  son las responsables del hecho serían juzgadas por otro delito, señaló Benavides. “Esto lo determinará el Fiscal a cargo del caso, quien ya ordenó la recaptura y se remitió las órdenes a los comandos de las diferentes provincias”, sostuvo el gendarme.

En tanto,  la seguridad en el centro penitenciario fue redoblada. El sábado  solo  habían   dos guías y un policía custodiando el presidio en la noche, pero ayer  estuvieron  cuatro celadores, en cada turno,   y tres uniformados para el control  externo, confirmó Byron Carrasco, director de la cárcel.

La calma retornó, aunque los familiares de las detenida  pidieron más detalles de lo sucedido para ayudar  a sus parientes. 

Fuente Diario El Comercio.


Author: Diseño Web Ecuador