Jul 12
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El secreto de confesión es inviolable, según ley.

Cambio. Se sugiere una reforma en el CPP para rever el sigilo sacramental.

En sentido cristiano es reparar el mal que se hizo, pero en materia penal ha sido considerado como una excusa para dejar en la impunidad un delito. Esa es la diferencia de criterios sobre el acto ocurrido el pasado 28 de junio, cuando una mujer arrepentida de haberse robado un bebé de 16 días de nacido se confesó y lo entregó a un cura de la iglesia San Francisco.

El ministro fiscal del Guayas (e), Antonio Gagliardo, dice que debería reformarse el Código de Procedimiento Penal (CPP) para que en casos graves el sacerdote pueda revelar la información que le entregan bajo confesión. En la actualidad la ley prohíbe tajantemente revelar este secreto.

Según el inciso segundo del artículo 126 del CPP que habla sobre Testimonio inadmisible: “No se recibirá el testimonio de las personas depositarias de un secreto en razón de su profesión, oficio o función, si la declaración versa sobre la materia del secreto. En caso de haber sido convocadas, deben comparecer, explicar el motivo del cual surge la obligación de guardar el secreto y abstenerse de declarar”.

Gagliardo recuerda que este no es el primer caso en que el autor de un delito recurre ante un cura y entrega lo robado bajo confesión. El Acta de la Independencia de Guayaquil (sustraída el 7 de mayo del 2002) fue devuelta al padre Federico Gagliardo, en ese entonces capellán de la Armada.

El Fiscal considera que, con el tiempo, debería cambiarse la ley, porque propende a la impunidad. “Debería un cura, si sabe quién fue el que cometió el crimen, dar información a manera de pista”.

En tanto, el arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, manifiesta que la mujer que entregó al infante dio un paso positivo, porque la confesión es una “cuestión del fuero interno de cada persona y es, por lo tanto, en la entrega de lo robado en manos del sacerdote, una fórmula en cierto modo de cumplir con la justicia”.

Sigilo sacramental
Arregui expresa que el secreto de confesión es una antiquísima tradición de la Iglesia que tiene como finalidad obtener el perdón de Dios. “Es decir que el ministro en este caso es un representante del Señor que no tiene la opción de comunicar esos pecados a nadie; es lo que llamamos sigilo sacramental, que es evidentemente una muestra de la misericordia de Dios y una garantía de la conciencia del penitente”.

Según la página web Catholic.net, el canon 983, que trata sobre el ministerio del sacramento de la penitencia del Código del Derecho Canónico de la Iglesia Católica Romana, dice que “el sigilo sacramental es inviolable, por lo cual está prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo”. El monseñor, quien asegura que hace años recibió bajo confesión a un bebé que había sido robado por una pareja, recalca que lo que se intenta es “empezar a reparar el mal que se hizo con ese delito”.

Agrega que el arrepentirse es un camino de regreso parcial, pero significativo.

“Ojalá todos los que han secuestrado pusieran a esa gente en las manos de los sacerdotes, sería ideal”.

Arregui recalca que revelar una confesión es considerado uno de los crímenes más graves por la Iglesia Católica, que se castiga con la excomunión automática del confesor.

ANTECEDENTES: Dos casos

7 de mayo del 2002
El Acta de la Independencia fue robada de Guayaquil cuando se exhibía en la Galería de los Próceres del Museo Municipal.

Diez días después fue devuelta al sacerdote Federico Gagliardo bajo sigilo sacramental.

28 de junio del 2007
Édison Goya y Dulce Castro volvieron a sonreír al recuperar a su bebé que fue robado seis días antes de la maternidad Santa Marianita de Jesús. La plagiadora devolvió al recién nacido bajo secreto de confesión al cura Ernesto Echeverría.
Fuente Diario El Universo.


Author: Diseño Web Ecuador