Por Marco Arauz Ortega
Analisis PolÃtico
El Gobierno estima que logró capear los efectos del “Patiñovideoâ€, aunque su divulgación en medio de la confrontación con la prensa terminó por afectar su nivel de popularidad. Esa lectura es correcta, pero es evidente que Ricardo Patiño queda golpeado, no solo como ministro de EconomÃa sino como una posible ficha para la asamblea o para el proyecto de continuidad polÃtica de Alianza PaÃs.
Al margen de las implicaciones polÃticas y jurÃdicas de las investigaciones sobre su conversación con representantes de la empresa Abadi & Co. sobre los bonos Global 2030, Patiño queda muy debilitado para manejar hacia adelante una estrategia sobre la deuda externa, uno de sus temas estrella.
Y no solo por la poca confiabilidad de sus procedimientos, sino porque ha traslucido hacia el público -en función de la transcripción de tal conversación- que no domina conceptos básicos sobre un tema en el cual está inmerso desde hace años y que tomó de lleno desde el inicio del Gobierno.
Es verdad que pudiera tratarse de una estrategia, si se acepta la hipótesis de que intentaba extraer información sobre malos procedimientos de agentes económicos, pero confunde el hecho de que ahora quiera dirigir la investigación hacia los tenedores de la deuda, y no hacia los aseguradores de los bonos, que es hacia donde se dirigen las sospechas.
Pero también queda debilitado en lo polÃtico. Patiño forma parte del cÃrculo del presidente Rafael Correa y su nombre no se descartaba en un proyecto de continuidad, en el caso de que el tema de la reelección presidencial finalmente no se presente en la asamblea. El hecho de que Patiño quede afectado públicamente obliga al Gobierno a replantear la estrategia para la asamblea, y eso seguramente significará mover fichas que no estaban consideradas y que dejan vulnerables algunos sitios estratégicos.
Fuente Diario El Comercio.











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