Una encuesta conjunta del diario USA Today y la empresa Gallup, difundida en octubre, reflejó que solo el 8% de adultos consideraba que el apoyo de Oprah Winfrey favorecería al precandidato demócrata Barack Obama.
Pero la reciente victoria del senador de Illinois en los ‘caucus’ de Iowa ratifica el peso político de la exitosa presentadora de TV. No es casualidad que los analistas y observadores hablen del ‘factor O’, que se ha vuelto en un actor de peso en favor de la candidatura del senador negro. 18 500 personas se atiborraron en un coliseo de Iowa, en diciembre, para escuchar el primer discurso político de Winfrey a favor de un candidato. “No estoy aquí para decirles qué pensar, estoy aquí para pedirles que piensen”, desafió entonces.
Catalogada una de las 100 personas más influyentes del mundo del espectáculo por la revista Time en el 2007, es también calificada como la segunda mujer más admirada de su país, tras la ex primera dama y precandidata presidencial Hillary Clinton.Pero no es una fama gratuita. Su programa de TV, ‘The Oprah Winfrey Show’, cumplió ya 21 años. Según sus admiradores, ella cae bien a todos, a pesar de los accesos de egolatría que de vez en cuando se le escapan. Muchos ven en ella el ejemplo del ‘sueño americano’.
Nacida hace 53 años en el estado de Mississippi, su familia era tan pobre que ella ha contado que se hacía vestidos con la tela de sacos de papas. A los 9 años ya había sido víctima de abusos sexuales dentro de su familia, abortando a los 14 después de una violación.
Pese a ese infierno, se concentró en los estudios. Y luego de trabajar en varios noticieros, decidió enfocarse a contar las historias personales de la gente. El contacto con el público es permanente y nunca se sabe si acabará riendo con sus ocurrencias o llorando con los dramas humanos que presenta.
Esta es la clave de su éxito, que le ha permitido amasar USD 1 500 millones y ser la primera mujer afroamericana que integra este selecto club. Ahora, además de emplear su poder y dinero en actividades filantrópicas -financia los estudios de miles de jóvenes pobres-, parece fijar su empeño en que la Casa Blanca reciba a su primer Presidente negro.
Fuente Diario El Comercio.











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