Sep 16
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División entre miembros Latin King dificulta el proceso de paz.

La disputa por el poder tiene a 150 jóvenes alejados de la Corporación legal de la organización.

Un disparo interrumpió la alegría con la que los habitantes de Pascuales celebraban, a las 23:30 de este 8 de septiembre, la fiesta de la Virgen de Coromoto, patrona de esa parroquia. El tiro acabó con la vida de Darío Galarza Maya, de 22 años.

El joven estaba en la casa de sus padres guardando la tricimoto en la que trabajaba como chofer, cuando un sujeto se paró detrás de él y le propinó el balazo en la nuca.

El mismo día del crimen y en medio del dolor, la esposa de la víctima, Adriana Mora, acusó a los miembros de la pandilla Latin King de cometer el crimen, pues, según ella, desde hace varios meses perseguían a Galarza para obligarlo a que se una a la nación.

Aunque esta versión aún no ha sido comprobada ni descartada en la indagación previa de la Fiscalía, la declaración de Mora ha puesto en duda el proceso de paz que iniciaron los Latin King a través de la Corporación de Reyes y Reinas Latinas, organización que adquirió personería jurídica el 22 de agosto pasado, con el respaldo del presidente de la República, Rafael Correa.

“Ningún elemento de la Corporación cometió ese asesinato”, defiende Wilson Alulema, jefe de la Policía Judicial del Guayas (PJ-G), quien está respaldando el proyecto.

En cambio, para Jostyn, presidente de la Corporación, es probable que los autores del crimen sean jóvenes que fueron expulsados de los Latin King porque se negaron a participar en el plan de paz.

Explica que desde que se comenzó a trabajar por la legalización con el Municipio de Quito, en el 2005, algunos líderes seccionales se apartaron de la agrupación “porque pensaron que era un proyecto solo para los chicos de esa ciudad”. “Ahora muchos ya saben que es un proyecto nacional y se unieron a nosotros”, agrega el representante, quien está visitando todo el país para acercar a sus hermanitos (como se llaman entre sí los Latin) a las actividades de la Corporación.

La primera ciudad visitada fue Guayaquil, donde según Jostyn, la división es más profunda. En esta urbe hay 800 jóvenes que se integraron a la organización legal, pero otros 150, indica, actúan usando el nombre de los Latin pero fuera de las normas de la Corporación, entre las que se incluye el dejar las armas y no participar en hechos de violencia.

“Los que están fuera no son Latin King de verdad porque nuestros ideales ahora son otros. Ellos (los expulsados) quieren seguir en las disputas, en los asesinatos, en la extorsión, las drogas y el robo”, afirma Jostyn, quien indica que los disidentes están liderados por cuatro o cinco jóvenes.

Sin embargo, asegura que con uno de estos líderes, del centro de Guayaquil, ya han iniciado conversaciones para que él y su gente se unan a la organización legal. También, señala, están acercándose a los hermanitos de las otras células.

“Tal vez muchos piensen que esto es una trampa para tomar represalias contra ellos. Pero lo que les proponemos es un cambio de vida, que no sigan bajo las órdenes de líderes negativos porque así solo van a acabar presos o muertos”, afirma.

¿Qué tan factible es que se llegue a una integración total de los Latin? El sociólogo Mauro Cerbino, facilitador del proceso, responde que las posibilidades de lograr ese ideal son las mismas que hay para que los actores políticos del país lleguen a un acuerdo definitivo.

Para él esta división es uno de los síntomas de una sociedad incapaz de establecer condiciones para el diálogo.

“Las divisiones entre los jóvenes son por disputas de poder, de intereses.
Los jóvenes han aprendido que la vida es un juego de oposiciones con el otro: es tú o yo”, asevera Cerbino, quien acota que esa realidad es la que se intenta cambiar con los talleres y microempresas que proyecta la Corporación.

A través de estos, dice, los jóvenes recibirán las herramientas para que inicien un proceso de ciudadanización y sean capaces de crear una nueva mirada de la sociedad.

“Si esperamos que los jóvenes muestren que son ángeles de un día para otro, estamos locos. Éste es el inicio de un largo proceso bastante complejo, pero que desde ya está bajando los niveles de violencia. Si un chico comete un asesinato deberá responder por sí mismo, pero no se puede juzgar a todo el grupo”, afirma.

Fuente Diario El Universo.


Author: Diseño Web Ecuador