Los primeros mandatos de la Asamblea Nacional Constituyente dieron, como parte de los resultados, el receso indefinido sin paga del Congreso Nacional. Este giro constitucional dejó a 100 diputados y a sus asesores (alrededor de 800) desempleados.
Según el artÃculo 135 de la Constitución de 1998, el ejercicio de la diputación corresponde a una función pública y, mientras se la ejerza, los legisladores “no podrán desempeñar ninguna otra función pública o privada, ni dedicarse a sus actividades profesionales si fueren incompatibles con la diputación.
Podrán desempeñar la docencia universitaria si su horario lo permiteâ€. En resumen, como ironiza Nilton DÃaz, la Asamblea los dejó desempleados.
Por ello, ciertos parlamentarios dicen que prefieren ser destituidos o removidos del cargo. Los ‘recesados’ tienen dos caminos: el primero serÃa renunciar a sus curules; el segundo, esperar pacientemente a que concluya la Asamblea y se conozca el resultado del referéndum.
Otros no ven la renuncia como opción y se ven maniatados. Hay quienes se afianzaron a lo inmediato, es decir, al sueldo del Congreso e invirtieron en su residencia en Quito, adonde se mudaron incluso con sus familias. Otros se limitaron a alquilar, dejando el depósito en manos de sus arrendatarios. Y ahora han tenido que regresar a sus ciudades de origen “a esperarâ€.
Algunos no consideran que este sea el fin de sus carreras polÃticas, sino parte de la inestabilidad del futuro. (RAC)
Fuente Diario Expreso.











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