Nov 30
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Diego, operado por segunda vez.

El hospital de las FFAA de Quito parece un verdadero cuartel, donde se prohíbe el paso de la prensa y de todo civil cada vez que se denuncian abusos contra militares que han sido agredidos por sus superiores.

Los procesos para conseguir información se dificultan más en casos como el del conscripto Diego Ortiz, quien, según sus familiares, fue golpeado por negarse a lavar la moto de su superior, lo que lo mantiene postrado en una cama del piso 6 del Hospital Militar.

Cuando HOY intentó hablar con voceros del sitio, se negaron. Y cuando quiso dialogar con un familiar del agredido (según las normas), las enfermeras trataron a la reportera como a subalterna e, incluso, dieron aviso para que varios militares llegaran a casi detenerla y sacarla del lugar.

El argumento fue: “Están prohibidas entrevistas”.

Vía telefónica se logró contactar a la madre del joven, quien, al salir del hospital, dijo que tras la presencia de la prensa, hasta a ella le siguen militares a donde va.

Ante la insistencia por información oficial, el Departamento de Comunicación de la Fuerza Terrestre envió un escueto boletín diciendo que ha dispuesto que se “realicen investigaciones”.

Asimismo, ante la insistencia de HOY, Edmundo Navarrete, jefe médico del Hospital Militar, se limitó a decir que Diego ingresó por emergencia el 16 de noviembre con síntomas de neumonía y posible tuberculosis.

Empero, allegados a Diego dijeron que tiene un hematoma y una fractura en la pelvis e infección en el pulmón, a causa de la supuesta golpiza propinada por un soldado de apellido Castillo, por lo que ayer debía ser operado nuevamente.

Danila Lara, madre de Diego, no se explica por qué no le avisaron que él estaba hospitalizado desde hace 15 días. Pide que se investigue el caso. “No puede ser que el soldado Castillo se presente a decir que con lo único que golpeó a mi hijo fue con una rama y que, en todo caso, lo disculpen”. (CAL)

Se pide erradicar maltratos y abusos

Según Elsie Monge, de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, es necesario cambiar la óptica del entrenamiento militar y los abusos, porque es deshumanizante.

Afirmó que con el argumento de que a los jóvenes conscriptos hay que hacerlos hombres, sus superiores les causan graves lesiones. Cree que se debería revisar las prácticas de entrenamiento para que no afecten la integridad de los chicos y, además, exigir que, “cuando hayan estos delitos, los responsables sean sancionados”. (CAL)
Fuente Diario Hoy.


Author: Diseño Web Ecuador