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Detalles inéditos de la muerte trágica de Guadalupe Larriva en Manta.

Las palabras del coronel de la Aviación del Ejército Marco Gortaire retumbaban en la mente del sargento Marcelo Moposita.

“Comentaban acerca de lo peligroso y riesgoso que podía resultar subir al helicóptero a personas ajenas a la actividad… ”
Sargento Marcelo Moposita
Chofer de Marco Gortaire

“Me acerqué personalmente a Larriva y le pregunté si en efecto deseaba volar en el helicóptero. Ella ratificó su voluntad de hacerlo”.
Coronel René Vásquez
Jefe de la Brigada Paquisha

“Sobre si en efecto la Ministra deseaba volar en helicíoptero, jamás se me dio parte en calidad de Comandante del Ejército”.
General Pedro Macahado
Comandante del Ejército

“El segundo helicóptero casi alcanzaba al primero, parecía que quería esquivarlo. En ese instante hubo un fuerte impacto…”.
Elías Zambrano
Testigo del accidenteÉl era su chofer, 24 horas antes de la tragedia en la que el oficial murió junto a la ministra de Defensa Guadalupe Larriva, su hija Claudia, y cuatro pilotos del Ejército, el 24 de enero.

La víspera del accidente, Moposita escuchó la conversación que mantuvo Gortaire con el mayor de la Aviación del Ejército Xavier Piñeiros, a propósito de la demostración de potencia de combate de las unidades 15-BAE Paqui
sha, prevista para celebrar el aniversario 53 de la Aviación de la Fuerza Terrestre.

“Comentaban acerca de lo peligroso y riesgoso que podía resultar subir al helicóptero a personas ajenas a la actividad… Nunca estuvieron de acuerdo en que suba al helicóptero la Ministra ni su hija”.

Esa noche se realizó un festejo en la Brigada de Portoviejo. Gortaire llamó por teléfono a su hermana Mónica, que estaba en Quito. “Espero que les pase el chuchaqui para que desistan de subir a la Ministra, me dijo preocupado”.

Inicialmente estaba previsto que el ejercicio se realice el 17 de enero, pero la fecha cambió por disposición verbal del general Hugo Guerrón, director de Operaciones de la Fuerza Terrestre. Cuando se elaboró el plan ya se sabía que el cambio de mando presidencial se haría el 15 de enero y era necesario aplazar el programa para asegurar la presencia de las autoridades civiles y militares.

El miércoles 24 de enero, a las 15:30, el teniente coronel Iván Moreno, cumpliendo su función de edecán recogió a la ministra Larriva en su casa. “Cuando llegamos a la puerta, la Ministra me preguntó si su hija Claudia podía ir. Llamé al ayudante del Jefe del Comando Conjunto para consultarle y dijo que sí. Entonces, ella retornó para convencer a su hija que la acompañara”.

En el grupo Aéreo del Ejército nro. 45 Pichincha, en Quito, la Ministra recibió una chompa de vuelo, que usan los pilotos del Ejército. El obsequio fue del coronel René Vásquez, comandante de la Brigada Paquisha, encargada de la demostración en Montecristi.

El cabo Luis Bravo, camarógrafo designado para el evento, recuerda que esperó dos horas en Manta hasta que llegaron las autoridades. Su tarea era perennizar en un video la operación de tiro.

En la cinta de Bravo se constata que el avión Casa del Ejército aterrizó a las 17:20 en Manta. De la aeronave descendieron el general Hugo Guerrón, director de Operaciones de la Fuerza Terrestre; el general Jorge Gavela, comandante general de la Fuerza Aérea; el general de Brigada Pedro Machado, comandante general del Ejército; el jefe del Comando Conjunto, Héctor Camacho; Claudia Ávila, y la Ministra, acompañada de su edecán, y la capitana Lorena Bravo, de seguridad.

Después de que la Ministra recibió los honores, la comitiva se trasladó en cuatro furgonetas alquiladas al polígono de Montecristi.

La tribuna se había montado sobre un cerro desértico. Bajo una carpa se ubicaron las autoridades. A un costado había una pantalla para la proyección de imágenes y, al frente, un atril con micrófono.

Como comandante del GAE 43 Portoviejo, Gortaire dio la bienvenida a la comitiva y pidió autorización a la Ministra para la demostración. Ella asintió con su cabeza. Se veía muy entusiasmada.

El reloj de la cámara de Bravo marcaba las 18:04. Entonces un helicóptero Gazelle empezó a hacer maniobras. Se aproximó al lado derecho de la tribuna, giró y descendió. Francisco Andrade, maestro de ceremonias, exaltaba la destreza de los pilotos.

Según Vásquez, después de una demostración de los helicópteros Gazzele, la Ministra le manifestó su interés por volar. “Para confirmar este pedido, me acerqué personalmente a Larriva y le pregunté si en efecto deseaba volar en el helicóptero. Ella ratificó su voluntad de hacerlo”.

Los documentos emitidos por las Fuerzas Armadas en torno al programa de ese día muestran que no estaba previsto el vuelo de tiro nocturno con la Ministra. Las versiones sobre lo que pasó hasta el abordaje son confusas.

Primero, Vásquez aseguró a la Junta Investigadora (Jeiiaa) que “la Ministra pidió incluir en el vuelo a su hija, sin objeción de los presentes”. Luego amplió su versión. Dijo que después de consultar a la Ministra, se acercó al general Machado para informarle del deseo de Larriva. Antes de que le respondiera, Camacho (quien había escuchado la conversación), intervino : “Yo ya he cumplido suficientes horas de vuelo, cedo mi puesto a la hija de la Ministra”.

No obstante, Machado aseguró en su informe a la Jeiiaa que jamás se le dio parte de que la Ministra de Defensa quería volar.

Luego de una breve explicación de la operación con visores nocturnos, Larriva y su hija abordaron distintos helicópteros. Eran las 18:45. Recién en ese momento, el edecán Moreno se percató de que ella iba a volar. Intentó subir con la Ministra, pero solo llegó a la puerta del helicóptero E-343, tripulado por los capitanes Richard Jurado y Byron Zurita. No pudo abordar “por exceso de peso”.

En el helicóptero E-360, guiado por el capitán Hugo Acosta y por el teniente Luis Herrera, se embarcaron Claudia Ávila y coronel Marco Gortaire. Este último lo abordó, pese a que la Dirección de Aviación Civil le había declarado no apto para seguir desempeñando actividades de vuelo, debido a una lesión en la columna.

Yesenia de Zurita presenció el arribo de las naves en la plataforma del Grupo Aéreo 43 de Portoviejo. “Después de las maniobras, mi esposo me escribió un mensaje y me pidió que le lleve una cola”. Luego, la mujer se ofreció a llevar en su auto a la Ministra hasta el baño del casino. “Me dijo que iba a viajar en la noche. Luego nos tomamos fotos, hasta nos reímos”.

Cuando la operación de tiro nocturno iba a empezar, la Ministra pidió a Gortaire volar con su hija en el mismo helicóptero, porque “deseaban compartir la experiencia juntas”. A las 19:00, Claudia subió al E-360 con su madre, mientras Gortaire se embarcó en el E-363.Una vez finalizada la demostración de potencia de fuego con misiles, las dos aeronaves se dirigieron a la pista de Manta.

El piloto del helicóptero E-360 se comunicó por la radio con Álex Segovia, el controlador de tráfico de la torre de control de la Base de Manta. Le advirtió que la formación ‘Pelotón Ejército’, se dirigía hácia allá con la Ministra.
Aunque Segovia se sorprendió por la operación, pues no estaba prevista, coordinó el arribo.

A los pocos segundos, el piloto de la aeronave Ícaro 423, que estaba lista para el despegue desde la pista de Manta, contactó por la radio a Segovia. Entonces, Él informó del despegue del avión al copiloto del helicóptero, teniente Herrera, quien le respondió: “Hay tráfico a la vista”. Eran las 20:18, la comunicación se cortó.

Elías Zambrano, quien trabaja en el aeropuerto e iba en bicicleta a su casa, se detuvo. Se preocupó al ver la cercanía entre las naves. “El segundo helicóptero casi alcanzaba al primero, parecía que quería esquivarlo. En ese instante hubo un fuerte impacto, roces y golpes metálicos. El segundo helicóptero explotó y las dos naves cayeron”.
Fuente Diario El Comercio.


Author: Diseño Web Ecuador