La suspensión de los magistrados Ramiro Romero y Ramón Jiménez, y del secretario Carlos RodrÃguez, dejaron en evidencia la crisis de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que no ha podido avanzar en su anunciada autodepuración. La decisión la tomó el pleno en una reunión reservada que se prolongó por siete horas y en la cual fueron excluidos los magistrados sancionados. Al enterarse de ello, Romero -suspendido del cargo por 30 dÃas sin remuneración- calificó a la Corte, a la que él sigue perteneciendo, como una “cloaca†y una “porquerÃaâ€.
También se suspendió a Jiménez por 60 dÃas sin sueldo, al igual que al secretario de la segunda sala de lo Civil, Carlos RodrÃguez. La intención de una parte del pleno era reunir 21 votos para remover a ambos, pero no lo consiguieron. Al primero se lo acusaba de faltas en el desempeño del cargo. La sesión fue tensa, según revelaron varios magistrados. Durante las siete horas se evidenció el malestar y la división existentes en el interior del pleno, a menos de tres meses para que elija a su nuevo titular. También hubo inconformidad de varios jueces por la sanción del pleno.
Ana Abril, Fernando Casares y Mauro Terán, miembros de la comisión investigadora, señalaron que hubo anomalÃas en el tratamiento del reclamo iniciado por Marco Santana en contra el Banco del Austro por $ 1’920.000 como indemnización. El cuestionamiento fue a la notificación de la sentencia, que contó con dos de las tres firmas requeridas para su legalización. Terán, en tono molesto, señaló que este era un caso “más grave†que el que llevó a la separación del juez Joffre GarcÃa por el caso Filanbanco. Aunque el pleno de la Corte siempre habÃa acogido los informes de las comisiones, en este caso, se dejó de lado el criterio que recomendó la remoción de Jiménez y RodrÃguez. Caras largas y desconcierto hubo al final de la sesión. (MCV)
Fuente Diario Expreso.











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