Ni la Policía ni el Ejército colombiano confían en los servicios secretos de sus pares ecuatorianos. Esa fue la razón por la que, desde 2005, dejaron de intercambiar información sobre el seguimiento de los líderes de las FARC en el Ecuador.
La pérdida de la confianza se dio despuésde la detención en Quito, el 2 de enero de 2004, del líder guerrillero Ricardo Palmera, alias SimónTrinidad, con lo que se logró establecer la red de colaboradores que las FARC tenía en el país.
En aquella ocasión (enero de 2004) también se trató de detener en Quito al vocero de las FARC,Raúl Reyes, quien murió el pasado 1 de marzo cuando el Ejército colombiano atacó, por aire, el campamento guerrillero clandestino en territorio ecuatoriano, en el cual estaba con otros doscientos subversivos que lo cuidaban.
Los dos jefes guerrilleros habían aprovechado las festividades de fin de año de 2003 para reunirse secretamente en Quito. De ese encuentro se enteraron agentes de la Policía colombiana que desde el año anterior habíancomenzado a pisarles los talonesa los miembros del secretariado general de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Pero en esa ocasión, como en otras anteriores, Reyes logró escapar porque alguien filtró la información. Aquello hizo desconfiar a los agentes encubiertos de la seguridad de los servicios secretos ecuatorianos.
A partir de entonces, los colombianos decidieron no perderle la pista al ecuatoriano Franklin Aisalla (quien murió con Reyes) porque habían confirmadoque era uno de sus hombres de confianza, que se encargaba de la logística de los líderes guerrilleros. Y lo siguieron hasta su muerte.
Sus actividades eran apoyadas por la colombiana Nubia Calderón, conocida con el alias de Esperanza, quien era el contacto directo con Reyes. A través de ella, periodistas colombianos y extranjeros llegaron a entrevistarlo en la selva, siguiendo la ruta Bogotá-Quito-Lago Agrio.
A Nubia y Franklin el servicio secreto colombiano les siguió la pista durante los últimos cuatro años, pero sin revelar mayores detalles de sus actividades a la Policía ecuatoriana por temor a las filtraciones.
Lo que sí les hizo conocer al Ejército y a la Policía ecuatorianos fueron los correos electrónicos que, entre 2004 y 2005, intercambiaron Reyes y Aisalla y que el vecino país enviará como prueba de su verdad a la Organización de Estados Americanos (OEA). El seguimiento a los colabores puso en aprietos, en varias ocasiones, a Raúl Reyes, cuando descansaba en territorio ecuatoriano.
En una ocasión escapóde ser detenido en una conocida cebichería de la avenida Amazonas y calle Veintimilla, en Quito, donde estaba reunido con Aisalla y Esperanza.
En otra escapó de un campamento clandestino de la provincia de Sucumbíos, porque fue alertado de la presencia de los militares, que patrullaban la zona fronteriza donde estaba desde hacía una semana.
En uno de los correos enviado en septiembre de 2005, Reyes y Aisalla planificaron la forma en que se iba a efectuar el desplazamiento de un grupo de personas de Ecuador al campamento de Reyes, en la zona fronteriza.
Pero en aquella ocasión, Reyes tampoco pudo ser capturado porque ya no había nadie cuando los militares ecuatorianos llegaron al campamento donde informantes del vecino país les aseguraron que el jefe guerrillero se encontraba. Lo que sí hallaron fue la base, con señas de la presencia subversiva.
Los reiterados fracasos llevaron a Colombia a estructurar un plan aéreo para traspasar los tres anillos de seguridad que tenía Reyes, integrado por al menos unos 300 hombres, que aseguraban el perímetro en unos 10 kilómetros a la redonda.
Fueron esos guerrilleros los que, en otras ocasiones, dieron la voz de alerta y que le permitieron escapar de las decenas de campamentos clandestinos en los que estuvo en el Ecuador y a algunos de los cuales llegaron Aisalla y Esperanza, acompañando a quienes se entrevistaron con Reyes en la selva.
Las fuerzas militares ecuatorianas sospechan que Aisalla fue, como siempre, el hombre que armó la logística y acompañó a la delegación mexicana hasta donde estaba Reyes. Él también debía sacarla ese fin de semana de marzo para que pudiesen retornar a su país.
Los servicios de inteligencia del Ejército manejan la hipótesis de que el vecino país logró infiltrar a alguien en el grupo de Aisalla, que fue quien informó, a través de algún tipo de localizador, de las coordenadas exactas donde estaba el campamento clandestino de Reyes, que permitió el ataque en la madrugada del 1 de marzo.
Los militares también investigan si la colombiana Esperanza o algún otro ecuatoriano, que integra la lista de colaboradores de las FARC en el país, estaba entre las 20 personas que murieron junto conReyes.
El ministro de Defensa, Wellington Sandoval, aseguró que fueron 119 los campamentos hallados en la frontera en los últimos años. Pero en ninguno se encontró a los guerrilleros.
Fuentes militares aseguran que aquello ocurre porque los anillos de seguridad que tiene la guerrilla colombiana son impenetrables con una ofensiva terrestre.
“Los militares colombianos sabían que la única forma de acabar con Reyes era a través de un ataque aéreo. Por tierra era imposible porque ya lo habían intentado otras veces sin ningún éxito”, dijo un alto oficial de las Fuerzas Armadas.
Según él, las patrullas colombianas que remataron a los heridos en tierra realmente estuvieron cercadas por los guerrilleros que formaban el círculo de seguridad de Raúl Reyes: alrededor de 300 hombres. Fue esa la única razón, dice la fuente, por la que Colombia informó a Ecuador del ataque. “Si el Ejército colombiano no hubiese informado del ataque al campamento, habrían pasado días para que nosotros nos hubiésemos enterado de lo ocurrido. No había poblaciones cercanas ni tampoco patrullas”, asegura. (RTG)
Noticia tomada del Diario Expreso.











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