San Vicente estuvo ayer de luto. Desde temprano, el dolor y la indignación eran la tónica en el poblado manabita. El epicentro de los lamentos era la sala de velatorios del Grupo de Damas 28.
En el interior del local habÃa un féretro de madera y en su interior el cuerpo de Carlos Manuel Cedeño Véliz (11 años). El menor, hincha acérrimo de Emelec, falleció el pasado domingo, minutos antes del clásico del Astillero en el estadio de Barcelona.
La noticia sobre el deceso se regó en todo el poblado. El movimiento de gente era inusual y masivo.  Las personas llegaban de todos lados. Canoa, San Isidro, Briceño, BahÃa, Chone, Manta, Portoviejo e incluso Guayaquil…
Los accesos a la ciudad estaban copados. Solo funcionaba una gabarra y ello congestionó el tráfico desde BahÃa de Caráquez.
La fila pasaba las instalaciones del Yacht Club. Por ello, muchas personas  prefirieron usar el servicio de lanchas y dejar sus automotores en BahÃa.
“No puedo esperar mucho tiempo, lo mismo me sucederá cuando tenga que regresarâ€, comentó rápidamente Rafael Arias amigo de la familia.
En San Vicente, dos carpas para aplacar el sol fueron ubicadas en los exteriores de la sala de velatorios. AllÃ, en medio de amigos y familiares estaba Jorge Cedeño, primo del pequeño Carlos.
Jorge dio detalles de la afición del niño por el equipo eléctrico. “VivÃamos juntos en Guayaquil, en lo que va del año no se perdÃa ni un solo clásico entre Emelec y Barcelonaâ€, dijo entre sollozos.
El pasado domingo, Carlos Cedeño se levantó por la mañana e hizo una tarea  sobre la historia de la República de China.
Según contó Jorge Cedeño,  Diego, un primo de Carlos, lo llamó por teléfono para acordar encontrarse para ir al Estadio Monumental. Jorge recordó que en la mañana, los ojos del ahora fallecido bailaban. “Me voy al Clásico, no sé ustedes pero yo voy a irâ€.
Una vez que culminó la tarea, Cedeño y sus primos fueron al escenario de El Salado. Como en todos los partidos de su amado Emelec, el menor se enfundó la camiseta azul eléctrica y la lucÃa orgulloso. Jorge recordó los últimos momentos de su primo.
“Subimos a la suite y todo era alegrÃa. Carlos cantaba: ‘Y ya lo ve… Y ya lo ve… Es el equipo de Emelec. De pronto, él giró su cuerpo y el juego pirotécnico se le clacó en el pechoâ€.
Los momentos fueron duros para la familia en ese instante. Vanessa, la hermana del fallecido, lo alcanzó a sujetar mientras Carlos se desplomaba.
“Todo fue tan rápido que no nos dio tiempo a nada. Carlitos apenas vio el partido de la sub-20, ni siquiera empezaba el partido de fondoâ€, reseñó Jorge.
Las escenas de dolor se repetÃan alrededor de la sala de velatorio en San Vicente. Esto mientras  un grupo de estudiantes del Colegio Militar Miguel Iturralde llegó a rendir honores al joven.
Todos estaban vestidos con trajes de parada. “Era un compañero de la institución militarâ€, decÃa en voz baja, José, un menudo estudiante de noveno año.
Los familiares más cercanos prefirieron no decir nada sobre la muerte del menor. Ricardo Andrade, vecino de la familia Cedeño Véliz, dijo que el niño tenÃa mucho carácter y sobre todo condiciones parar ser un lÃder.
“Su padre compró una casa en Guayaquil, querÃa que todos sus hijos estudien en el Puerto Principal, comentó el vecino.
Carlos Cedeño, padre, es ingeniero agrÃcola. Es propietario de la hacienda La Fortuna ubicada en la vÃa a Pedernales. Hasta el año pasado, el pequeño Carlos vivió con sus padres. Este año fue enviado a Guayaquil para estudiar en la Academia Teniente Hugo Ortiz.
El muchacho era un apasionado por el fútbol. Jugó en el club San Vicente y aspiraba llegar a las divisiones inferiores de Emelec.
Eduardo Triviño, profesor de la Escuela de Fútbol de San Vicente, recuerda que Cedeño  le encantaba ser un armador de juego.
“Era un volante ofensivo y se desempeñaba muy bien del medio de la cancha hacia adelante. TenÃa un buen manejo del balón creo que estaba por buen camino si llegaba a probarse en Emelec. Ahora nos  quedan las copas y medallas que ganamos con su aporte hasta que estuvo en San Vicenteâ€.
Ayer, hasta la tarde, la familia no decidÃa si presentar o no cargos judiciales por la muerte. Asà lo confirmó el padre de la vÃctima.
Pese a su afición por el cuadro eléctrico, ayer hasta tarde ningún directivo azul se hizo presente en el velatorio.
El servicio religioso se realizó a las 17:30 y a las 18:10 Carlos fue enterrado. LucÃa la camiseta azul de Emelec…
Fuente Diario El Comercio.











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