Gustavo Moncayo (der.) sigue en su caminata hacia Caracas por la liberación de su hijo Pablo, en manos de las FARC. El Gobierno de Colombia desmintió que las Fuerzas Militares de su país hayan puesto en marcha operaciones para impedir que la guerrilla de las FARC libere a tres de los secuestrados ante el presidente venezolano, Hugo Chávez.
El alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, afirmó en Bogotá que “no hay ninguna interferencia de parte del Gobierno colombiano; al contrario, hay beneplácito”, por el anuncio rebelde de que entregará de manera unilateral a estos rehenes. “No hay ningún tipo de operación militar orientada a impedir que los secuestrados sean liberados”, sostuvo el funcionario en una entrevista con la cadena Caracol Radio.
La afirmación es una respuesta a temores o críticas de Chávez y también de la senadora colombiana Piedad Córdoba, hasta hace poco intermediarios ante las FARC y quienes advirtieron por separado de supuestos obstáculos para la entrega de los cautivos.
En Colombia hay algunos grupos o sectores “cercanos al Gobierno o del propio Gobierno que estoy seguro de que pudieran, estoy seguro de que van a tratar de evitar la liberación exitosa”, declaró Chávez el sábado durante una visita oficial a Cienfuegos (Cuba).
El mismo día, pero en Caracas, la congresista Córdoba dijo que las operaciones militares contra las FARC “pueden dar lugar a que de pronto se pueda aplazar” la liberación de Clara Rojas, su hijo Emmanuel y la ex legisladora Consuelo González de Perdomo.
El Secretariado (mando central) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) informó de su decisión de liberar a los tres en un comunicado del 9 de diciembre y conocido el pasado martes en Bogotá.
En la nota, los rebeldes explican la puesta en libertad del niño y las dos mujeres, como un desagravio a Chávez y a Córdoba por la decisión del presidente colombiano Álvaro Uribe de cancelar sus gestiones en procura del acuerdo humanitario con las FARC. La organización armada condiciona la entrega de 45 personas, a cambio de medio millar de rebeldes presos, dos de ellos en EE.UU., adonde fueron extraditados.
En el grupo de canjeables se destacan la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, también de nacionalidad francesa, y tres estadounidenses.
Uribe suspendió el pasado 21 de noviembre, tres meses después de que las asumieran, las tareas de Chávez, como mediador, y de Córdoba, como facilitadora, lo que llevó al gobernante venezolano a dejar en suspenso las relaciones de su país con Colombia.
El comisionado Restrepo reiteró que el Ejecutivo “ve con buenos ojos” la decisión rebelde de liberar a Consuelo González de Perdomo, secuestrada desde septiembre de 2001; a Clara Rojas, antigua fórmula electoral de Betancourt, como candidata a vicepresidenta, y del niño que ella procreó en cautividad en 2003, al año siguiente de que ambas cayeran en manos de las FARC.
“No hay ningún tipo de interferencia por parte del Gobierno para que esta liberación se dé, y esperamos, como todos los colombianos, que muy pronto, ojalá de manera inmediata, estas personas regresen a casa, para satisfacción de sus familias”, dijo el funcionario.
En este contexto, defendió que la actuación del Ejecutivo ante el anuncio de las FARC ha sido de “enorme prudencia”, y pidió a Chávez y a Córdoba la misma actitud, “porque, de lo contrario, se enrarece el ambiente”. Tanto Uribe, como el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y la Fuerza Pública, dijo Restrepo, “han dicho de forma expresa que no seremos obstáculo para esta liberación”. Lula ofrece su territorio para dialogar con las FARC
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva ofreció a su par colombiano, Álvaro Uribe, el uso de territorio brasileño para las negociaciones y el intercambio de rehenes en manos de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) por rebeldes presos, indicó la revista Época en su edición de ayer.
Lula habría hecho esa oferta en una reunión con Uribe el pasado 10 de diciembre en Buenos Aires, cuando ambos asistieron a la investidura de la presidenta Cristina Fernández, según Época, que cita a una alta fuente de la diplomacia brasileña, sin nombrarla.
“Oficialmente, la participación de Brasil se limitará al ofrecimiento del territorio y de las condiciones logísticas para la realización del acuerdo y la liberación de los rehenes ” , según Época.
La revista brasileña asegura que los militares colombianos y brasileños sospechan que los rehenes de las FARC pueden estar en campamentos en áreas próximas a la frontera de los dos países y que por eso el Ejército de Brasil realizó tres operaciones este año.
La asesoría de prensa de la Presidencia brasileña confirmó a la agencia de noticias AFP que Lula ofreció a Uribe en Buenos Aires su intermediación, pero no confirmó ni desmintió la posible oferta de territorio brasileño.
Fuente Diario El Comercio.











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