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Los asesinos a sueldo cobran desde $ 300 a $ 25 mil por cometer el crimen según la vÃctima.
Aunque la PolicÃa Judicial no tiene estadÃsticas y “difÃcilmente los criminales dicen que les pagaron para matar a alguienâ€, el sicariato crece en el paÃs.
Tomar contacto con este tipo de asesinos no es tarea mayormente difÃcil, asegura una fuente relacionada con ellos. “… Es como buscar droga, todos saben dónde estáâ€, sostiene.
Otra forma de contacto es en los burdeles. Pero un agente, que no se identificó, dice que también son delincuentes comunes. En internet hay una página en la que hampones garantizan “trabajo limpio y efectivoâ€Â en Ecuador, México, Colombia, Perú y España.
A las 07:00 del pasado 20 de noviembre, el cabo segundo de policÃa Juan Jairo Tipantuña Zambrano, de 25 años, debÃa presentarse en la Unidad de Vigilancia Pascuales tras un fin de semana de descanso en su natal Quevedo, Los RÃos. Sin embargo, una hora y media antes, tres sujetos lo interceptaron en el km 14½ de la vÃa a Daule y lo mataron con cinco disparos.
Tras el hecho, dos de los involucrados fueron detenidos: Jaime César Mendoza QuimÃs, de 29; y Guillermo Homero Torres Nino, de 42 años. El primero de ellos declaró ante la FiscalÃa que el crimen fue planificado por un ecuatoriano residente en España, quien iba a pagar $ 2 mil para que asesinen al esposo de su amante en el Ecuador. No obstante, la vÃctima era otro gendarme, que al igual que Tipantuña debÃa llegar ese dÃa desde Quevedo.
Según la PolicÃa Nacional, este es el primer caso de sicariato (pago a segundas personas para cometer un crimen) que se ha comprobado en Guayaquil.
Sin embargo, en noviembre del 2006 la propia PolicÃa Judicial del Guayas (PJ-G), en una rueda de prensa, informó que el ex funcionario municipal Franklin Rubio Fierro fue mandado a matar por Hernán MejÃa Murillo. Este sujeto pagó $ 3 mil a dos sicarios para cometer el crimen el 17 de ese mes, cuando la vÃctima salÃa de su vivienda, ubicada en el Guasmo sur. El móvil de ese asesinato fue una venganza por celos.
Desde entonces, al menos quince asesinatos más fueron cometidos bajo la misma forma de acción de los criminales: movilizándose en vehÃculos, generalmente motos; interceptando a su objetivo cuando sale o ingresa a su hogar o trabajo, y asestándole varios tiros para garantizar su muerte.
Tomar contacto con estos asesinos no es una tarea mayormente difÃcil, al menos eso es lo que aseguran fuentes relacionadas con sicarios. “Quien quiera contratar uno puede ir a un barrio suburbano y ahà lo va a hallar, es como buscar droga; todos saben dónde estáâ€, dice.
Otra forma de contacto es en los burdeles, como lo hizo Mendoza para conseguir al sicario que mató a Tipantuña, según la confesión.
Mientras, un agente policial, quien no se identificó, agrega que los sicarios también se consiguen a través de delincuentes comunes.
“Entre los antisociales hay una red. Una persona se puede acercar al ladroncito del vecindario y este sabrá cómo comunicarse con algún asesinoâ€, comenta.
En cuanto a los costos del crimen, este depende de quién sea la vÃctima, indica la fuente. Si es una persona sin cargo público, el valor de su vida puede estar entre los $ 300 y $ 4 mil. En cambio, para funcionarios judiciales o públicos o gente con guardaespaldas, el precio puede llegar hasta los $ 25 mil.
“Generalmente el ‘contratista’ lo que quiere es vengarse por desengaños amorosos, por celos de alguien, litigios de tierras o peleas entre familiares. También hay presos que mandan a matar a quienes los enjuiciaronâ€, acota otra fuente.
Daniel Adler, presidente de la compañÃa Bitajon, afirma que antes del crimen el delincuente establece una hoja de ruta de su objetivo. Para ello, consigue cómplices, incluso mujeres, quienes se encargan de obtener información sobre los horarios y recorridos de las vÃctimas.
“La mayorÃa de los familiares de las vÃctimas se dan cuenta de que antes de que mataron a su ser querido recibieron llamadas preguntando datos o supuestos encuestadores en sus casasâ€, refiere Adler respecto al tema.
Adolescentes y jóvenes
Según las fuentes cercanas a los asesinos, varios sicarios se iniciaron en ese delito desde los 15 años, tal como sucede desde los 70 en Colombia. “Comienzan en las pandillas, fumando cocaÃna. Cuando lo que obtienen robando celulares no les alcanza para pagar la droga, aceptan matar a alguienâ€, manifiesta.
Una historia similar la vivió un joven, de 19 años, a quien llamaremos Juan, quien está detenido en la PenitenciarÃa del Litoral por el delito de secuestro express. Él relata que en el 2005, una mujer le canceló 500 dólares desde España para asesinar a su esposo, quien no la dejaba llevarse a sus hijos.
Un policÃa, quien no se identificó, señala que los menores se dejan convencer porque el asesinato los hace “subir de categorÃa†ante otros adolescentes.
Nelsa Curbelo, representante de la fundación Ser Paz, que trabaja con jóvenes de las naciones, evita comentarios al respecto, pues considera que tratar el tema “serÃa darles ideas a los chicos para que lo haganâ€.
En tanto, Adler asevera que la falta de ‘profesionalismo’ al momento de matar es un doble atentado contra la seguridad ciudadana, pues los delincuentes se pueden equivocar de vÃctima y acabar con la vida de personas que nada tienen que ver con el autor intelectual, tal como sucedió el 20 de noviembre con el policÃa Tipantuña.
Detalles
Contacto
En otros paÃses los sicarios usan la tecnologÃa para planificar los asesinatos a través de equipos de escucha radial o cámaras ocultas. Sin embargo, la información también puede ser obtenida por el acercamiento del sicario a un amigo o empleados de la vÃctima.
Armas
Según representantes de la PolicÃa, las armas que más utilizan los sicarios para cometer los crÃmenes son los revólveres de fabricación nacional calibre 38, y las pistolas 9 milÃmetros. Las primeras las consiguen en el mercado negro por un precio de $ 30 o $ 40.
Acercamiento
Para cometer el crimen, el sicario necesita estar por lo menos 10 metros cerca de su vÃctima, según expertos policiales. Además, buscará zonas con vÃas de escape que le permitan huir después del asesinato en una moto o vehÃculo, en el cual siempre lo espera un cómplice.
CrÃmenes
EN TRES AÑOS
2 de diciembre del 2007
La dirigente y prestamista, Virginia Janeth Cuyabazo Parrales, de 35 años, fue muerta en el patio de su casa de la coop. Sergio Toral. La mujer recibió cinco tiros. Se desconoce a los asesinos.
1 de diciembre del 2007
El empresario Walter Fernando Jaramillo Menoscal, de 31 años, fue asesinado en un local de cabinas telefónicas, en Urdenor. El asesino usó silenciador.
24 de octubre del 2007
Washington Ortega Moncada, de 21 años, falleció con un disparo en la cabeza tras defender a su madre del ataque de dos antisociales que intentaron liquidarla. El hecho se registró en Rosendo Avilés y México (al sur).
4 de agosto del 2007
Con dos disparos en la cabeza fue asesinado VÃctor Paúl RodrÃguez Borja, de 23 años, en el Guasmo sur. El crimen ocurrió cuando el joven salió de su vivienda y tres sujetos lo interceptaron.
14 marzo del 2007
El dirigente polÃtico José Munir Farra Alvarado, de 52 años, fue asesinado por un sujeto que lo interceptó mientras desayunaba en el local Boloncentro, en Esmeraldas y Rosendo Avilés.
30 de noviembre del 2006
Tres sujetos mataron a Nelly JazmÃn Villavicencio Freire, de 33 años, después de que le entregaron un ramo de flores, en su casa, en la cdla. El ParaÃso, en el noroeste.
27 de abril del 2006
Soledad RodrÃguez, ex directora de la PenitenciarÃa, fue asesinada con varios tiros al salir de su casa, en la 21 y Oriente, en el suburbio. En este crimen están involucrados los hermanos Wiliam y Walter Poveda Salazar, ambos detenidos.
7 de julio del 2005
Tres mil dólares pagó Simón Quevedo, (a) Jefe, un lÃder de la mafia penitenciaria, por el asesinato del entonces director, Eddy EnrÃquez.
Fuente Diario El Universo.












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