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“Fundaciones no hacen daño al país”

Christian Vásconez / Expreso
Guillermo Lasso: “Las cuentas de la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil pasan por seis auditorías, entre ellas la del Ministerio de Obras Públicas y la Contraloría
General del Estado”.

El Presidente de la República ha dicho que en enero próximo pondrá fin a las fundaciones porque manejan dinero del Estado pero funcionan como privadas…
Con todo respeto, quiero recordar al país que las fundaciones son entidades públicas.

¿Públicas? ¿Cómo?
Son públicas porque sus entidades constituyentes también lo son. En el caso de la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil (FTTG) son el Municipio y la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG).
En segundo lugar, administran fondos públicos…

Precisamente, esa es una de las críticas del Mandatario…
Insisto. La Fundación administra fondos públicos: las tasas que cobra por los servicios que presta la terminal son fondos públicos. El bien que administra también es público porque es propiedad del Municipio. Y es pública por su finalidad, porque fue creada para administrar y modernizar la terminal terrestre, que es un bien y un servicio públicos.

¿Son públicos pero el control es privado?
La Fundación Terminal Terrestre está bajo la supervisión y auditoría de la Contraloría y la Procuraduría del Estado.

Entonces, ¿por qué, según el Presidente, a las fundaciones nadie las fiscaliza ni controla?
La Fundación Terminal Terrestre tiene auditor interno, auditor externo (BDO Stern), el control del Ministerio de Obras Públicas, del sistema de auditoría técnica del Municipio, la auditoría ambiental de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y, como ya dije, la Contraloría.

Eso dice la ley pero, en los hechos, ¿la Contraloría audita a la Fundación Terminal Terrestre?
Este momento la Contraloría está haciendo una auditoría del proceso de construcción de la terminal y ha iniciado otra sobre las cuentas de la FTTG.

Pero estos controles se refieren a los cuatro millones de dólares que entregó el gobierno de Lucio Gutiérrez…
No solamente de los cuatro millones, sino de la totalidad de recursos que ha administrado la FTTG desde julio de 2002. Hasta el 2006 tenemos balances auditados que no solo han sido publicados en nuestra página web, como determina la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, sino también en los periódicos del país.

Pero siendo su origen público, ¿quienes la manejan lo hacen de manera privada y perciben salarios descomunales?
No acepto esa afirmación, porque quisiera decir que todos quienes administran las instituciones públicas también son personas privadas. En el caso de la FTTG, su estructura administrativa y directiva está conformada por una asamblea integrada por el Alcalde, el Director Ejecutivo de la CTG y el representante de la Junta Cívica.

Usted, como presidente del directorio, ¿qué beneficios recibe?
La participación de todos los miembros del directorio es honorífica. Yo, como presidente, no recibo un solo centavo por el tiempo que dedico a la FTTG. Y a pesar de que no gano nada he cumplido con la ley al haber entregado mi declaración patrimonial cuando asumí este cargo.

¿El gerente general, por ejemplo, fue nombrado “a dedo”?
El gerente fue seleccionado a través de un proceso competitivo en el que participaron 73 profesionales, proceso coordinado por la firma internacional Price Waterhouse, la cual presentó al directorio una terna y de esta terna el directorio escogió a la persona más capacitada, en este caso el economista Xavier Chávez Estrada.

¿Cuyo sueldo es…?
Los honorarios (no el sueldo) que recibe Xavier Chávez son 4.124 dólares mensuales, pero solo percibe esa suma. No tiene beneficios sociales, compensaciones, sobresueldos, décimos ni dietas.

El sector privado suele criticar al público cuando se crean instancias administrativas que significan más gastos internos. Ustedes han hecho lo mismo…
Al contrario. Cuando en el 2002 iniciamos operaciones no teníamos un solo dato sobre qué pasaba con los ingresos y egresos en la terminal. Aunque es difícil de creer, la CTG no tenía idea de cuánto entraba como ganancias y cuánto salía para el mantenimiento. Tuvimos que contratar a la Price para que nos hiciera un diagnóstico previo. Y el diagnóstico arrojó la cifra de un millón de dólares al año por ingresos a la terminal.

Pero, ¿cómo era posible que nadie de la CTG lo supiera?
Había corrupción, negligencia, pandillaje infantil, drogas, un ambiente sórdido. Es lo que entramos a cambiar. Y le doy otro dato: iniciamos en junio de 2002 y solo por cinco meses y medio de administración, hasta fines de ese año, ya registramos un ingreso de 1’248.000 dólares. Poco antes, en apenas un mes, habíamos establecido una tendencia de ingresos en un promedio anual de más de tres millones de dólares. En 2003 superamos esa previsión y logramos un monto de 3’600.000 dólares.

¿Ingresos superiores porque se subieron las tasas?
No. Mantenemos las mismas tasas, los mismos diez centavos. Sin aumentarlas se multiplicaron por tres los ingresos. Y empezamos un sistema de control que nos permite saber con exactitud cuántos pasajeros llegan y salen. Puedo decirle, con orgullo, que la terminal es el edificio público de mayor afluencia en el Ecuador: 42 millones de personas al año. Está muy claro cuál es el beneficio de la Fundación para Guayaquil y el país entero, porque la terminal la usan los pobres de todo el Ecuador.

Pese a las cifras que usted exhibe, es cuestionable que cuatro personas, por más probas y honestas que sean, se junten y armen una fundación…
Es que no es así. La Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil se estructura gracias a la unidad de dos organismos públicos, el Municipio y la CTG, amparados en el artículo 48 de la Ley de Modernización del Estado.

¿Y las contrataciones? ¿Al margen del control estatal?
Tampoco es así. La FTTG está bajo la auditoría de la Contraloría y todos los contratos deben contar con el informe de la Procuraduría. Más control y transparencia, imposible…

Sin embargo, hay sectores políticos a quienes les inquieta esta “fiebre” de fundaciones y corporaciones en Guayaquil, Quito, Cuenca, Manta… ¿Para qué tanta fundación?
Más allá de esos argumentos, las fundaciones y corporaciones están contempladas en la Ley de Modernización del Estado. Y su eficacia está comprobada porque al tener un objetivo específico puede dedicarse enteramente a elevar la calidad del servicio que presta.

En otras palabras, ante la ineficiencia de los entes burocráticos hay que crear fundaciones…
La CTG tuvo en sus manos la terminal unos 18 años y en ese lapso ocurrieron cosas trágicas, por ejemplo el colapso del primer nivel alto, que quedó clausurado todo ese tiempo. En apenas dos años hemos hecho una reestructura integral y rehabilitado ese nivel. Las fundaciones son un mecanismo efectivo que satisfacen las necesidades ciudadanas. Tenemos la terminal más moderna del continente. Con estos resultados,
¿por qué pensar que las fundaciones hacen daño al país?

¿No hubiera sido mejor reestructurar la CTG en lugar de crear otra fundación?
No lo sé, pero la realidad es que el proceso de la FTTG es exitoso, un excelente modelo de gestión. Los gastos administrativos solo representan el 5% del total de gastos.

Pero no se ha tocado a la CTG y allí persisten los niveles de corrupción e ineficiencia…
Ese tema no me compete analizar porque su solución corresponde a otras instancias.

¿En la concesión de los locales comerciales de la terminal hubo una actitud elitista de entregar a grandes firmas y no a quienes trabajaban allí?
En lo absoluto. Hubo un reglamento público, un puntaje que inclusive daba preferencia a los concesionarios anteriores. Hicimos la mejor selección técnica posible.

En lo personal, ¿cuál es el interés del banquero Guillermo Lasso en ocuparse de una terminal terrestre?
Puede extrañar a mucha gente, pero lo considero un deber cívico. He recibido tanto del país que no me basta con ser banquero y crear empleo, sino que intento poner mi experiencia al servicio de la comunidad ecuatoriana.

¿Y el Banco de Guayaquil cómo se ha beneficiado con la terminal?
¿Cómo? Absolutamente en nada. Es más, a pesar de que el Banco de Guayaquil es uno de los donantes de la FTTG, en las primeras sesiones del directorio solicité que se excluyera al banco y sus empresas subsidiarias de la lista de posibles proveedores. Y quiero que todo el país sepa que las cuentas de la Fundación las maneja el Banco Bolivariano. Así de claro.

¿El Presidente sataniza a las fundaciones por desconocimiento o con un objetivo político?
Uno puede discrepar con ciertas opiniones del Presidente, pero la inmensa mayoría de ecuatorianos coincidimos en que es un hombre inteligente, honesto y cargado de buenas intenciones a favor de la gente pobre. Por eso lo respetamos mucho y creemos que cuando reciba información detallada de las fundaciones moderará sus opiniones.

En el peor escenario, ¿qué pasaría si la Asamblea legislara contra las fundaciones?
No quiero entrar en el campo de las especulaciones. Prefiero referirme a los hechos y este es un caso de una fundación que tiene las cuentas claras, controlada por el Municipio, la Contraloría y la Procuraduría.

¿Usted pone las manos al fuego por las otras fundaciones?
Yo solo hablo a nombre de la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil.

Fuente Diario Expreso.


Author: Diseño Web Ecuador