Tania del Rosario Véliz tiene la mirada fija en el ataúd donde descansan los restos de Carlitos, su hijo. Por sus mejillas ruedan lágrimas al recordar los anhelos del pequeño que el próximo domingo 23 de septiembre iba a cumplir 12 años.
Su padre, Carlos Alfredo Cedeño, no puede hablar. Su voz se quebranta y su mirada es esquiva. Su hija Vanessa, de 18 años, y Julián (15), estaban junto a Carlitos en la suite 2 016E del segundo nivel del lado este del estadio Monumental de Barcelona cuando sucedió la tragedia y no encuentran consuelo por la pérdida. Mientras que Jesús, de 5 años, no entiende qué hace su hermano dentro del cofre.
“Papá, me llevé a Carlitos vivo y te lo traigo muertoâ€, dijo Vanessa cuando llegó a las 02:00 de ayer con el cadáver del niño, quien era esperado en el muelle de San Vicente, cantón ubicado al norte de ManabÃ.
“Yo estaba junto a él y no lo tumbéâ€, decÃa Julián, quien lloraba sobre el féretro de su hermano. Sus tÃos y amigos recuerdan al Carlitos alegre, bondadoso, excelente estudiante y, sobre todo, deportista de proyección.
Es que Carlos Manuel Cedeño Véliz era un futbolista nato. Adoraba al Emelec, soñaba con ser parte del equipo guayaquileño y desde hace tres meses entrenaba en sus divisiones inferiores.
Era un mediocampista ágil, se esforzaba en sus entrenamientos, era exigente consigo mismo, recuerda su entrenador Eduardo Triviño Márquez, quien estuvo a cargo de la preparación del niño desde los 7 años hasta el 2006.
Soñaba jugar fútbol profesionalmente en el equipo eléctrico.
Carlitos, como lo conocÃan todos, era muy querido en San Vicente, pues representó a su cantón en 3 campeonatos provinciales con el equipo Liga Deportiva Cantonal de San Vicente.
También estuvo en el Vicentino Jr., club con el que jugó torneos en Manabà y Guayas. Fue seleccionado de su escuela en los torneos interescolares. “Él se quedaba entrenando los lanzamientos de tiro libre de 25 y 30 metros, porque querÃa ser como Ronaldinhoâ€, recuerda su entrenador. Él era uno de los niños que salÃa de clases, almorzaba en casa y volvÃa para entrenar.
Carlos Cedeño cursaba el octavo año de básica del colegio Teniente Hugo Ortiz en Guayaquil, para poder cumplir su anhelo de estar cerca del Emelec.
En su cuarto de la hacienda de sus padres, ubicada a 8 kilómetros entre San Vicente y Canoa, en la comuna La Fortuna, hay fotos, medallas, trofeos y una amplia colección de gorras, señala su tÃa Helen Cuellar de Cedeño, con quien vivÃa actualmente.
Fue escolta de la bandera del Ecuador en el Centro Ecológico El Manglar, donde estudió hasta el año pasado.
José Rafael Bone, su compañero del medio campo en la selección de San Vicente, se entristece al recordar a su amigo. “Ya no jugaremos másâ€, dice.Y llora.
Carlitos siempre fue capitán de los equipos en los que jugó. Por ello, la sala de velación del Club de Mujeres 28 de San Vicente, estuvo ayer atiborrada de gente. Su velorio se llevó a cabo en medio de más de mil personas, que recorrieron las calles y que en la iglesia colocaron un gorrito sobre el ataúd junto a las camisetas de los equipos en que militó. Ahora San Vicente está de luto y llora su partida.
Fuente Diario Expreso.











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