Las aulas y el patio de un centro educativo, ubicado en la Isla Trinitaria, fueron el escenario de una historia de terror protagonizada por varios alumnos que cayeron desplomados al piso -según una de las chicas- luego de que un pandillero, apodado el “Chino”, esparciera un polvo blanco en el baño de mujeres.
Ante este hecho indescriptible, también se pensó que lo sucedido con los estudiantes se debía a una posesión diabólica en cadena, porque coincidencialmente otro grupo de chicas, durante tres sábados seguidos, jugó a la ouija dentro de una casa donde pusieron los nombres de 14 estudiantes.
Según nuestra fuente, la de la idea del juego fue una niña a la que llamaremos “Margot”, quien habría dejado la tabla ouija abierta, la cual desapareció misteriosamente.
Por la doble versión que existe, unos padres piensan que el estado de los chicos se debe al polvo que inhalaron, mientras que otros creen se debe a los poderes de la ouija.
Pero los resultados toxicológicos practicados a dos estudiantes mujeres detectaron la presencia de “carbamatos y piretroides” en su sangre y orina. Estas sustancias son componentes de los plaguicidas (insecticidas).
Los padres de las dos adolescentes que se hicieron los exámenes toxicológicos denunciaron en la Fiscalía al “Chino”, para que se inicien las investigaciones correspondientes.
LE CONTAMOS LA HISTORIA
Decenas de alumnos de una escuela de la Isla Trinitaria se desmayaron ante las miradas atónitas de los profesores y de sus compañeros.
El desvanecimiento inexplicable de los muchachos creó el caos dentro del centro educativo fiscal y del vecindario, cuyos moradores escucharon gritos desgarradores, pensando que era una posesión en cadena por las salpicadas confesiones que hicieron algunos alumnos de haber jugado a la ouija durante tres sábados seguidos, dentro de una casa y hasta en el mismo centro de enseñanza.
Los chicos, en estado inconsciente y semiconsciente, fueron trasladados en peso por sus compañeros hasta el PAI de la Isla Trinitaria, donde faltaron camillas para socorrer a los afectados.
“El escenario fue deplorable. Jóvenes con sus cuerpos aguados eran llevados en hombros como muñecos de trapo, parecían hormigas cargando sus alimentos”, fue la descripción de una señora que vio lo ocurrido.
La curiosidad de la gente era enorme. Nadie atinaba a saber lo que pasaba, muchos hasta dijeron que los alumnos estaban drogados o borrachos.
EN EL DISPENSARIO MÉDICO
Los jóvenes recibieron los primeros auxilios en el Centro de Salud de La Trinitaria, por suerte, cercano al lugar de los acontecimientos, donde poco después fueron dados de alta.
La directora del centro dijo que presuntamente los chicos estaban bajo los efectos de la mortal escopolamina, para la cual se pensó que se habían extendido órdenes para los respectivos exámenes toxicológicos, pero esto no fue así.
Ante aquello tuvimos que realizar por cuenta propia las diligencias para llegar a tener una respuesta cercana y científica sobre lo que habría ocasionado el desmayo masivo de los alumnos, quienes por cierto hasta el momento presentan serios síntomas como falta de oxígeno, alteración nerviosa y desmayos continuos, inclusive una de las chicas hasta intentó suicidarse al ingerir 12 pastillas de penicilina.
La tuvimos que trasladar hasta el hospital Guayaquil, donde le hicieron el lavado intestinal. Ella mejoró un poco, pero sigue con ataque de nervios.
UNA SEMANA DE SEGUIMIENTO AL CASO
Por casi una semana estuvimos pendientes de las tres jovencitas, quienes tienen su versión de los hechos. Al seguimiento que dimos a las muchachas, se unió por casualidad el de dos alumnos, quienes también fueron afectados por la masiva intoxicación.
Estos, luego de cuatro días de haber recibido los primeros auxilios en el dispensario de salud de la Perimetral, siguen manifestando síntomas, incluso supimos que uno sangraba por la nariz y boca sufriendo frecuentes desmayos.
Los chicos fueron llevados al hospital Luis Vernaza para que sean revisados. Supuestamente se habían hecho órdenes para las respectivas pruebas toxicólogas, pero esto jamás sucedió.
Los padres de familia tampoco tenían los 20 ó 30 dólares para realizarles las pruebas a sus hijos en el Instituto de Higiene.
SIGUEN CON LOS SÍNTOMAS
Mientras tanto, el estado de salud de los muchachos empeoraba a cada minuto al punto de que parecía iban a morir.
Uno de los padres sacó a su hija del Vernaza porque no tenía un centavo en su bolsillo para pagar exámenes de sangre, peor aún para comprar las recetas que le mandaban los médicos. La situación para estas familias es caótica con sus hijos enfermos de algo que desconocen.
Palpamos todas estas penurias y les dimos la mano en las situaciones más críticas, llevando a los afectados hasta diferentes casas de salud.
Ante los rumores de que el hecho obedecía a la famosa escopolamina, tuvimos que hacer lo posible por obtener los resultados toxicológicos, así que llevamos a las tres chicas hasta el Instituto de Higiene, (Toxicología).
Allí les extrajeron la sangre, antes pagamos el costo de los análisis y luego esperamos dos o tres días hasta que al fin nos entregaron los dos primeros resultados de “Jéssica” y “María” (nombres protegidos).
“PLAGUICIDA EN LA SANGRE”
Cuando tuvimos los resultados en nuestras manos, nos llevamos una gran sorpresa ya que no se hallaron residuos de droga como cocaína, marihuana, heroína y menos de escopolamina.
Curiosamente las dos chicas presentaban en su organismo carbamatos y peritroides (sustancias propias de insecticidas). Por eso pensamos que tal vez las chicas estuvieron cerca de esta sustancia cuando en alguna fumigación en el colegio, que según constatamos, jamás se realizó.
María, una de las adolescentes afectadas, dijo con mucha dificultad al respirar que un pandillero que acosaba a su compañera Jéssica escaló por la pared del baño para salir a la calle, luego de haber regado polvo en el piso, taza y pared del mismo. “Él estaba con jean y una camisa blanca y creo que llevaba tapada la nariz”..
POLVO EN EL BAÑO
La chica dijo que entró al baño a lavarse la cara cuando de inmediato llegó “Jéssica”. Las muchachas cayeron desplomadas supuestamente al absorber el polvo, al igual que los demás estudiantes que entraron al sanitario a auxiliarlas.
” Yo lo vi… era el Chino. Él puso el polvo, esto me hizo arder la nariz. Cuando desperté me di cuenta que habían echado agua en el baño”, contó aterrada.
TRAUMATIZADOS
Los afectados se llenan de pánico cuando hablan de lo sucedido o recuerdan al “Chino”, el mismo que habría amenazado de muerte a muchos alumnos hace unos días. Por eso, el hecho de haber esparcido el polvo en el baño sería parte de la macabra venganza.
El “Chino” sería un pandillero que merodea por el colegio y según conocimos, traficaría con drogas. ¿Qué fue en realidad lo que afectó a los alumnos?, esto solo se sabrá cuando este sujeto sea detenido por las autoridades.
DENUNCIA EN LA FISCALÍA
Los padres de las dos chicas se dirigieron hasta la Fiscalía donde pusieron la respectiva denuncia contra el “Chino”, cuya identidad sería Darwin Zambrano. El escrito obedece a las amenazas de muerte que hiciera este sujeto a “Jéssica” y a sus amigos.
La rectora del colegio, una señora de la tercera edad, se mostró nerviosa al no tener una explicación sobre el desmayo de los muchachos, pero en todo momento defendió el prestigio del colegio.
Aceptando que en verdad los chicos cayeron desplomados ese fatídico día en que el “Chino” se vistió de Satanás para agredir a los estudiantes.
Fuente Diario Extra.











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