Aug 03
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¡Fuentes Montoya, un “dandy” asesino!

Quienes conocieron al ingeniero de Urdesa aseguran que se vestía de oropel y frecuentaba chicas de la alta sociedad porteña.

Su vida transcurría entre carros lujosos, dinero, clubes exclusivos y amistades de la alta sociedad guayaquileña. Teófilo Carlos Fuentes Montoya, de 29 años, supuesto asesino del ingeniero mecánico quiteño, Galo Omar Sánchez Quiroz, asistía a fiestas en Samborondón, bebía champán francés, frecuentaba a mujeres de universidades privadas y vivía en un departamento del sector de Lomas de Urdesa.

Quienes lo conocieron dicen que siempre se vestía con ropa exclusiva, usaba gafas Ray Ban y se movilizaba en distintos automóviles como BMW, Volkswagen Polo, Optra, Corsa Evolution y Daewoo. Según sabían sus clientes, Fuentes se presentaba como ingeniero comercial dedicado a la compra y venta de carros nuevos y usados a través de diversas empresas concesionarias, lo que, supuestamente, le permitía el acceso al gran mundo de los negocios, hambriento de poder y popularidad. El problema es que el BMW crema lo había robado a un conocido médico de la ciudad, quien le entregó 15.000 dólares por adelantado antes de despedirse definitivamente de su vehículo.

También aseguraba ser representante de una compañía que comercializaba empaste para la carcaza de vehículos y baldes de camionetas. Así fue como conoció a N.C., propietario de un negocio en Urdesa (norte de Guayaquil), quien sostiene que José, cliente suyo y cuñado de Fuentes, lo presentó y le pidió que le diera trabajo. El trato era que consiga clientes que necesiten empastar sus vehículos. Sus primeros días en el trabajo fueron buenos, ya que el hábil Fuentes informaba a su jefe que concretó varios contratos con los interesados en arreglar sus carros. Sin embargo, el dueño de la empresa no veía el dinero. En resumen, Carlos Fuentes recibía los cheques a su nombre firmados por los clientes y los cambiaba sin autorización de N.C., el mismo que denunció el 14 de diciembre pasado un perjuicio económico de casi 14 mil dólares, incluyendo el robo de una computadora portátil, y una deuda de cuatro mil verdes.
“Nunca más lo volví a ver”, dice el empresario.

OTRA “TRAVESURA”
Un chofer de un taxi amigo, que también protege su identidad por seguridad, relata que Fuentes utilizó sus servicios desde el año 2003. Lo describe como un hombre extrovertido y de buena familia, que cargaba mucho dinero en su billetera y pedía que lo lleven “desde su supuesta casa en Urdesa hasta los concesionarios y luego al negocio de N.C.”.

La vida del conductor de taxis se destrozó luego de conocer al “embalador de Quito”. “Se ganó tanto mi confianza durante esos años que me convenció que le alquile mi vehículo”. Su tortura inició el 12 de diciembre pasado cuando Fuentes prometió pagarle 35 dólares diarios a G.E.S. por su taxi, ya que tenía que viajar a Manabí y otras provincias del país para reunirse con sus clientes.
“Sacó un fajo con billetes de 100 dólares y me pagó 400 como un adelanto. Luego me invitó a comer y me dijo que me quede tranquilo, que el 20 de enero me devolvería el carro”, relata, mientras sus ojos se llenan de lágrimas por la indignación de haber sido engañado como un niño de brazos.

Se cumplió el plazo pactado y Fuentes no le devolvía el vehículo. El sagaz estafador envió mensajes telefónicos al desesperado taxista tratando de tranquilizarlo diciéndole que le iba a devolver el dinero, que estaba en Manta y que regresaría a Guayaquil el fin de semana.

Pero el 31 de enero, G.E.S. recibió una llamada de un abogado, quien le preguntó si el vehículo Corsa Evolution plateado era de su propiedad. “Le contesté que sí y él me indicó que el carro, que aún no estaba totalmente pagado al banco, había sido vendido a su cliente R.A. en seis mil dólares”, agrega.

El incauto comprador del taxi se sorprendió cuando vio a toda la Policía en su casa de Guayacanes exigiendo que lo devuelva. Él perdió su dinero y G.E.S. se quedó con una deuda de 7.000 dólares y su matrimonio casi destruido.

Parecía una relativa adaptación de la película de Dominic Sena “60 seconds”, donde Fuentes hacía el papel de Randall “Memphis” Raines, originalmente interpretado por el versátil Nicolas Cage.

Todo esto fue denunciado en el Ministerio Fiscal del Guayas. Sin embargo, y pese a tres órdenes de captura en su contra, una de ellas emitida hace tres meses por el juez I de lo Penal, Ángel Rubio Game, este “Memphis criollo” pudo viajar a Quito la semana pasada, hospedarse en un departamento en los condominios Cordillera de Quito, de propiedad de los primos de su supuesta novia Yahaira Cárdenas, y asesinar a sangre fría a Sánchez Quiroz para robarle su carro Chevrolet Optra, color concho de vino, de placa POB-858. El cadáver fue embalado en una caja, pero los familiares de Cárdenas descubrieron el macabro intento y el temible sujeto escapó con rumbo desconocido.

Las investigaciones policiales revelan que dentro de la maleta de Fuentes, encontrada en la casa donde se produjo el crimen de Sánchez, había ropa de travesti, por lo que se presume que el presunto asesino quiso abusar de la víctima por su tendencia homosexual. Con esta versión coinciden los perjudicados, ya que en varias ocasiones, Fuentes quiso utilizar con varios de ellos sus “armas de seducción” que casi le cuestan una reconstrucción facial en una clínica estética.
Ahora ninguno de los perjudicados quiere olvidar su rostro. Todos se han puesto de acuerdo para buscarlo por cielo y tierra para que pague por sus delitos en la cárcel.

Fuente Diario Extra.


Author: Diseño Web Ecuador