Mar 10
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Un ministerio vacante.

Hay entes administrativos que parecen estar marcados por la mala suerte, por el mal fario que dicen los gitanos, pues los varios ciudadanos que han sido designados para ejercer la titularidad de un ministerio que es, sin duda, el más importante del país porque sobre sus espaldas recae no solo la custodia y la garantía de la integridad territorial del país, sino que, de acuerdo a la norma constitucional es, también, garante de la seguridad interna y del respeto a la Constitución de la República.

Tal es el ministerio de Defensa Nacional que maneja, además, una nómina de cincuenta mil dependientes, los soldados ecuatorianos, sus jefes y oficiales, los institutos de su formación castrense, una universidad técnica, hospitales, aviones, barcos, vehículos de combate y más implementos para la defensa militar del país.
Y, a pesar de toda esta enorme importancia pareciera que ese ministerio estuviera vacante desde hace más de un año.

En los primeros días, por el lamentable y trágico fallecimiento de la ministra, luego por la designación de una persona que carecía de los más elementales atributos y conocimientos para ejercer funciones de tanta trascendencia y después de que se despidiera de sus funciones ministeriales con lágrimas en los ojos, porque fue reemplazada por un distinguido médico cardiólogo que, según sus propias confesiones conocía las fuerzas armadas porque su papacito era militar y porque, complementariamente, había sido médico de algún hospital del ejército. Y estos limitadísimos conocimientos acaban de ser tristemente demostrados con motivo del problema que se ha producido por la ilegítima incursión de fuerzas aéreas y terrestres de Colombia, en nuestro territorio.

Primero, el radar que controla el paso de aeronaves por la frontera solo funcionaba durante el día porque en la noche no había fuerza eléctrica en el lugar de su instalación, como si un elemental sentido común no habría determinado que se mantenga funcionando las 24 horas del día y, especialmente durante la noche, en la cual se producen los ataques por sorpresa en los vuelos clandestinos, aunque al parecer no hacía falta ni la nocturnidad ni el sigilo para la infiltración, pues, según las propias declaraciones oficiales, se descubrieron en territorio ecuatoriano y, en un año, cuarenta y siete campamentos de las FARC, solo que todos ellos se descubrieron cuando ya habían sido desocupados por los invasores irregulares, tanto que no se había apresado a uno solo de ellos y el mismo campamento en que vivía a sus anchas el segundo jefe de las FARC, cuartel general y garzoniere, alegre y trágico a la vez, como se ha comprobado por las gráficas tomadas después de la incursión colombiana, solo se conoció cuando se produjo esa ilegítima incursión.

Y el actual ministro, como si con una enorme tontería nos quisiera tomar el pelo, ha dicho que casi se captura a ese guerrillero en cierta ocasión. Pero, además, las fuerzas militares ecuatorianas demoraron largas horas para hacerse presentes en el teatro de los graves y trágicos acontecimientos, en los que estaba involucrada la soberanía de la patria, aunque para algunos mayor consternación ha causado la muerte del guerrillero que la violación del territorio nacional. En frontera tan caliente, el ministerio de Defensa debía mantener un cuerpo que se movilizara como un rayo para hacer frente a los acontecimientos que se presentan cuotidianamente, con insurgentes a los cuales caracteriza la movilidad y el sigilo, como lo enseñan los manuales guerrilleros.

Un ministro de Defensa que no tenga los más elementales conocimientos de los problemas militares, no puede ejercer esas funciones porque la ignorancia enciclopédica sobre sus asuntos básicos le hace navegar a ciegas en un mar de aguas encrespadas.

Pero también el Alto Mando ha demostrado una incompetencia notable ya en dos hechos muy graves, la incursión colombiana y el fallecimiento trágico de la ministra de Defensa y en el primer caso porque no habría formulado un plan estratégico y operativo para proteger la frontera, repeler ataques regulares o irregulares y capturar, como se debía, a los ocupantes de 47 campamentos de la guerrilla que han violado centenares de veces nuestro territorio, neutral y soberano.

Mala suerte la de ese ministerio en la actual etapa de la llamada revolución ciudadana. Mal hecho que el Presidente de la República haya designado para cargo tan importante y complejo a personas carentes de elementales conocimientos sobre las materias castrenses.

Editorial tomado del Diario Expreso.


Author: Diseño Web Ecuador