Junto con eso, queda pendiente la importantísima tarea de la Asamblea Constituyente, que hoy más que nunca debe servir para unir a la Nación.
Luego de la reciente crisis diplomática el país deberá abocarse a la tarea de enfrentar la crisis climática y los daños humanos y materiales que ha causado. Es allí donde hay que concentrar la atención y los recursos.
Pero en el campo diplomático y político, también hay un asunto interno que aclarar: la participación del Gobierno ecuatoriano en negociaciones con las FARC. ¿Cuántas reuniones se realizaron?, ¿cuándo y dónde tuvieron lugar? Y, ¿qué fue exactamente lo que se trató y acordó en esos encuentros?, son algunas de las preguntas que habrá que responder.
Si algo quedó claro en el reciente incidente con Colombia, es que el Ecuador, de manera prácticamente unánime, no quiere involucrarse en el conflicto militar del vecino país. Somos solidarios con nuestros hermanos fronterizos que sufren la violencia, pero nuestros deberes y responsabilidades están dentro de casa. Precisamente por eso deberá esclarecerse lo más pronto posible esta relación con un grupo ilegal armado de la cual la opinión pública nunca tuvo conocimiento hasta ahora
Noticia tomada del Editorial del Diario El Universo.











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