De un tiempo a esta parte en el Ecuador se viene sufriendo esa manifestación delincuencial del crimen por paga, que es el sicariato. Durante algunas décadas las noticias sobre esta forma de muerte por encargo habÃa sido una modalidad delictiva de otros paÃses vecinos, sobre todo Colombia, en donde el narcotráfico la utilizaba y la sigue utilizando para cobrarles las cuentas a quienes traicionaban o incumplÃan con las órdenes de los grandes capos de las mafias criollas.
Varios crÃmenes fueron cometidos con la participación de sicarios que han sido contratados dentro y fuera del paÃs. Y una de las particularidades de esta forma de delito es que los contratados son, con bastante frecuencia, adolescentes a veces casi niños que, por lo general, reciben como pago cantidades irrisorias. Y el que utilice a menores de edad para segar la vida ajena no es un hecho casual sino debidamente calculado ya que hay principios universales que se respetan en todas las legislaciones del mundo que protegen a quienes todavÃa no son ciudadanos. Y, de esta manera, cuando asesinan, roban o violan solamente pueden recibir condenas que resultan bastantes atenuadas. Algo similar a lo que hacen también los propios narcos al utilizar a mujeres embarazadas para el tráfico de estupefacientes, ya que también la ley protege a quien espera un niño.
Un joven de apenas quince años fue descubierto en el intento de la comisión de un crimen en Quito. Y de las investigaciones llevadas a cabo se pudo conocer que habÃa sido contratado para cometer dos asesinatos más, por lo menos. Dejarlo en libertad serÃa no solo un caso de impunidad sino también de poner en peligro otras vidas. Acaso también la del propio sicario. Y suponemos que esta experiencia debÃa ser aprovechada para reformar la ley al respecto, sobre todo ahora que la Asamblea Constituyente va a crear un nuevo marco legal para el paÃs.
Fuente Diario Extra.











Add