Apr 14
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‘Ineficiencia judicial’, el argumento para no presentar denuncias.

72,5% de víctimas de la delincuencia no acude a la Fiscalía tras asaltos, según  revela encuesta.

Andrés Martillo se considera un hombre precavido. De aquellos que procuran cerrar bien las puertas al salir de su casa, no caminar por lugares oscuros y mirar “a todos lados” al momento de abandonar una entidad bancaria. Así, dice, intenta protegerse del ataque de los delincuentes.

Sin embargo, el grado de precaución de Martillo no le fue suficiente la noche del pasado 20 de marzo, cuando al llegar a su domicilio, en la ciudadela Samanes, fue interceptado por dos delincuentes que bajaron de un auto y rápidamente lo despojaron de su billetera y teléfono celular.

“Estaban armados, pero menos mal no puse resistencia”, relata Martillo, quien se muestra resignado ante el robo que sufrió. “Tenía 150 dólares y el teléfono era uno de los más modernos: me costó 300 dólares”.

A pesar del monto perdido, la víctima prefirió no denunciar el hecho en la Fiscalía, pues –dice– hacerlo es una “pérdida de tiempo”. “No se gana nada haciéndolo, la justicia no funciona, todo el mundo lo sabe”.

La percepción de Martillo se refleja en los resultados de un estudio realizado esta semana por la empresa encuestadora Perfiles de Opinión, que consultó a 415 personas de Guayaquil y Quito sobre el porqué no acude al Ministerio Público luego de ser víctima de la delincuencia.

El 24% de las personas encuestadas afirmó haber sufrido asalto durante el último año, mientras el 55,7% indicó que algún familiar o persona de su entorno fueron perjudicados por antisociales. Pese a esto, el 72,5% de los afectados prefirió no presentar la denuncia respectiva en la Fiscalía.

Representantes del Ministerio Público refieren que la falta de denuncias complica el proceso de investigación que busca sancionar a los delincuentes. “Si no hay denuncia, no habrá declaración y eso significa la falta de una prueba… así se vuelve más engorroso demostrar la culpabilidad del victimario”, explica el fiscal Abraham Cheing.

Sin embargo, la ciudadanía justifica su actitud.  Según los datos de Perfiles de Opinión, el 55,9% de encuestados cataloga de ineficiente la labor judicial en el país, razón por la cual prefiere no tramitar la denuncia respectiva.

“Por más que se presenten papeles, no se logra recuperar lo robado”, dice Janneth Alarcón, quien en diciembre (días antes de Navidad) pasado fue asaltada por tres delincuentes cuando iba en un bus de la línea 10. La joven universitaria afirma también que cumplir con el trámite demanda tiempo, por lo que “es mejor dejarlo así”.

El 22,1% de los encuestados asegura que no tiene el tiempo disponible para tramitar una denuncia, mientras el 10,6% opta por no darle importancia al hecho delictivo.

La fiscal Alexandra Castro considera que el alto porcentaje de personas que deciden no presentar denuncias es una evidencia de que “no existe conciencia de la obligación de comparecer ante las autoridades para contribuir al esclarecimiento de los hechos”.

Pese a eso, Castro reconoce que el Ministerio Público necesita un mayor número de fiscales. Deberían ser unos 300 y no menos de 100 como actualmente se da en Guayas, dice.

“Tratamos en la medida de las posibilidades de hacer un proceso ágil y efectivo (…) le damos prioridad a los casos más graves, como los delitos contra la vida”, sostiene la fiscal.

Andrés Martillo
Víctima de la delincuencia

“No se gana nada  (denunciando los delitos), la justicia no funciona, todo el mundo lo sabe”.

Testimonios.

Wilton Muñoz R.
ROBO  Joven asaltada en el día en av. Francisco de Orellana.
Pérdida Mochila

Robo en moto en pleno día
A las 12:30 del sábado 12 de abril iba en el carro con mi familia por la av. Francisco de Orellana y a la distancia divisamos a una joven que esperaba el bus en esa vía, en los solares adyacentes a la urbanización Villa España, cuando de pronto llegaron dos muchachos en una moto con intenciones de arrebatarle sus pertenencias.

Como si se tratase de una película en vivo, los conductores apreciamos cuando la chica huía presa del pánico a toda carrera de uno de los delincuentes que la perseguía y la alcanzó metros más adelante con un revólver.

Lo inaceptable es que a pleno día y a la vista de todos, el sujeto apuntó a la cara de la joven con un revólver que brillaba por el sol, la agarró y con amenazas de matarla le quitó la mochila para luego caminar con normalidad hacia su compinche que lo esperaba serenamente en la moto.

A pesar que por la Orellana, y justo en la vía donde se cometía el robo pasaba en una motocicleta no oficial un policía un poco pasado de peso, este al principio no respondía a los pedidos que le hacíamos los conductores que nos detuvimos en plenas avenidas Orellana e Isidro Ayora para que actuara.

Cuando por fin acató nuestros gritos de ayuda, el oficial dio la media vuelta pero los delincuentes ya habían partido con su botín e ingresaron furtivamente en una de las calles de la ciudadela Las Orquídeas.

El policía nos amagó con una persecución pero se fue de largo y ni siquiera ayudó a la joven que se quedó llorando y que tendrá un trauma que le durará algún tiempo.

Si hubiese tenido un arma no dudaba en dispararle a esos sujetos, porque ahora hasta lo asaltan a uno por esperar el bus en una vía transitada.

Ronnie Arias L.
Robo: Asalto a vivienda.
PÉrdida: Enseres y dinero.

Tres robos en mi vivienda
A mis 24 años tengo para relatarles un centenar de robos que me han hecho. Robaron en mi casa, no una ni dos, sino 3 veces; y en cada una se llevaron todo: computadora, televisores, radios, ropa, celulares y dinero. Solo faltaba que se lleven las paredes.

Siempre vienen grupos de siete más o menos, todos armados que se llevan en 10 minutos lo que a mis padres les costó años de esfuerzo.

Por otro lado, en los buses de transporte público me han asaltado más de siete veces y se me han llevado celulares y dinero, aparte del susto que uno se lleva cuando los ladrones te ponen el arma en la cabeza.

En la ciudadela Alborada se me llevaron 30 dólares. En otra ocasión, en La Garzota, unos ladrones me dejaron junto a dos primos en jeans y medias. En el kilómetro 8½ de la vía a Daule, dos sujetos me asaltaron cuando estaba con mi novia y me amenazaron con una pistola en el rostro. Otro de los robos sucedió  frente a Mall del Sol, cuando un ‘caramelero’ me sorprendió por atrás y se me llevó el celular y dinero.

Mis amigos dicen que soy salado, no creo, porque yo escucho historias de familiares y conocidos que les pasa lo mismo en el diario vivir. ¿Cuál es la solución?

Cuando veo las noticias dicen que arrestaron a unos robacarros o delincuentes y que registran 15 detenciones, yo me hago la pregunta:

¿Por qué 15 detenciones?, si en la segunda no deberían salir por reincidencia, pero los sueltan. Es por eso que los ladrones no tienen miedo, porque saben que los van a soltar y que igual van a salir hagan lo que hagan. Además, cuando el populacho los quiere linchar enseguida los de los derechos humanos están para defenderlos.

Noticia tomada del Diario El Universo.


Author: Diseño Web Ecuador