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| Álex Lima / EXPRESO |
| Actividad. Jorge Solís, defensor del bloque 10C de Bastión Popular, muestra varios de los casos. |
Las marcas en su cuerpo y el temor en su rostro eran elocuentes. Más que las caricias y la comprensión, lo que prevalecía en el hogar de Carlos (nombre protegido), de seis años de edad, era la violencia.
El menor y su madre fueron víctimas durante varios años de las agresiones físicas y psicológicas de parte de Seney Morán, quien consideraba que esa era una manera de ganarse el respeto como jefe del hogar.
Los testigos del maltrato fueron sus vecinos del bloque 10 C de Bastión Popular, quienes cansados de esta situación denunciaron el hecho la noche del pasado martes a la Defensoría Comunitaria, que funciona en este sector desde hace dos años.
La entidad se encargó de que el niño y la mujer recibieran atención médica y psicológica, mientras se preparan las acciones legales contra el agresor.
Jorge Solís, coordinador del establecimiento de ayuda en este populoso sector, tiene en carpeta las denuncias de al menos 30 casos por agresión física y violencia infantil, siendo esta última la de mayor incidencia.
Solís alterna sus actividades como presidente de la brigada de Orden y Seguridad N°121, cuyo objetivo es involucrar a la comunidad en la campaña contra la delincuencia, encabezada por la Policía Nacional.
Sin embargo, aquello no lo salva de las amenazas por parte de los progenitores que son denunciados por agredir a miembros de su familia. “Sabemos a lo que nos exponemos, pero no queda otra”, expresa Solís.
Las Defensorías Comunitarias forman parte de un programa impulsado por el Programa Muchacho Trabajador (PMT), del Banco Central.
La finalidad de estas organizaciones es velar por el cumplimiento de los derechos de la niñez y la adolescencia en los ámbitos de la vida cotidiana, sea en el hogar, los establecimientos educativos o en el barrio.
Para ello realizan campañas de sensibilización, información y formación dentro de la comunidad. Además, reciben denuncias y deciden acciones provisionales de protección y atención a casos de niños y adolescentes víctimas del maltrato.
Actualmente hay 101 locales a nivel nacional, de los cuales 23 funcionan en Guayaquil.
En la urbe, los trabajos se concentran en la Isla Trinitaria, Horizonte del Guerrero, Paraíso de la Flor, Bastión Popular, Paracaidista 1 y 2, Mayaicu, Cordillera del Cóndor, además de las cooperativas 29 de Abril, 12 de Octubre y Francisco Jácome.
El lunes pasado se crearon cinco más: dos en Bastión Popular, uno en el bloque 4 de Flor de Bastión, Lomas de la Florida y cooperativa 12 de Octubre.
Las defensorías las integran líderes comunitarios, padres de familia y profesionales identificados con el barrio.
Actualmente hay 1.176 voluntarios quienes, tras una capacitación en materias como leyes y sociología, se encargan de informar y orientar a la comunidad sobre los derechos de los niños y adolescentes.
En tanto, los estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Guayaquil colaboran con las charlas de orientación y elaborando las estadísticas sobre los diversos riesgos que afronta la población.
“Las Defensorías Comunitarias se convierten en un centro de referencia en el barrio que orienta sobre los derechos, a la vez que remite casos de maltratos que requieren atención especializada”, dice Dalia Palomeque, coordinadora provincial.
Sin embargo, disminuir los niveles de maltrato familiar no es una tarea muy fácil para la entidad. Según la organización, de enero a noviembre del presente año se han registrado 760 denuncias que van desde agresiones hasta violaciones contra menores. (JPZ)
>> En el sitio
Creación
Hace 11 años, el Programa Muchacho Trabajador puso en marcha a las Defensorías Comunitarias, aunque estas se establecieron hace cuatro años en el Código de la Niñez.
Financiamiento
El programa de las Defensorías Comunitarias se mantiene con parte del presupuesto de los 240.000 dólares que el Banco Central entrega al PMT, aunque los delegados trabajan de manera voluntaria.
Adicional
Los defensores comunitarios, que son una especie de veedores sociales, también gestionan actividades como campañas médicas y educativas.
Fuente Diario Expreso.












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