Si en algo le ganó Jaime Nebot a Rafael Correa y al Gobierno ayer, fue en su capacidad de borrar cualquier vestigio de una imagen suya vinculada con el viejo sistema de partidos y aparecer ante una multitudinaria marcha como el representante de una ciudad.
En efecto, el Alcalde de Guayaquil, cosechó ayer el fruto de un minucioso trabajo forjado durante las últimas semanas en barrios, calles y medios. Ayer, pocas horas pasadas el mediodía, Nebot se presentaba ya como el representante de un ideal supra partidista y con el que se identifica un importante sector de los guayaquileños que mira con recelo los intentos del Gobierno de consolidar un proyecto político que, aparentemente, está en conflicto con el proyecto político de la Municipalidad de Guayaquil.
El catedrático Xavier Andrade sostiene que Nebot ha sido muy exitoso en sacudirse de su imagen socialcristiana. “Esta marcha ya no tiene que ver con el Partido Social Cristiano sino con un modelo de gestión que, supuestamente, está siendo desafiado”, sostiene.
Vladimiro Álvarez Grau, ex ministro de Gobierno de la Democracia Popular, coincidió en señalar que Nebot ha logrado entregar a los guayaquileños un espacio público decoroso que ha alimentado la dignidad de la gente que mira las obras como algo ajeno al Partido Social Cristiano, PSC.
Esta percepción colectiva no logró ser empañada por la agresiva campaña publicitaria del Gobierno, que se intensificó en las horas previas a la marcha, que intentaba vincular a Nebot con los tradicionales sectores del poder de Guayaquil. Esa campaña, reforzada por las últimas declaraciones del presidente Correa, apuntaban a identificar a Nebot con viejas prácticas políticas.
En ese sentido, resultó significativo ver que, durante las horas previas a la marcha y durante ésta, no hubo ni una sola manifestación de símbolos relacionados con el PSC, que ha dominado la escena política en los últimos años.
Incluso Nebot, se presentó en la tarima absolutamente solo, como quien quiere evitar que su imagen sea secuestrada por el pasado.
La movilización fue precedida de un ambiente de expectativa. Gran parte de la población estuvo durante la mañana pendiente de la organización y de los mensajes publicitarios de lado y lado que se repetían con inusitada frecuencia en la televisión y en la radio.
Al menos media hora antes de la hora oficial de inicio de la marcha, la avenida 9 de Octubre estaba prácticamente llena y, cuando dieron las 15:00, una impresionante multitud estaba apoderada de la tradicional avenida.
Otro tema que el alcalde Nebot logró capitalizar ayer, fue el fastidio que había quedado flotando en Guayaquil luego de la movilización organizada pro el Gobierno, el sábado, 19 de enero. Mucha gente en la calle señalaba molesta que la ciudad había sido entonces invadida por personas traídas en buses a cambio de una tarrina de comida y una gaseosa. Mensajes como “Esto no es pagado” o “Esto sí es Guayaquil”, figuraban en miles de pancartas que llevaban los participantes de la movilización.
Álvarez Grau señalaba, poco después de finalizada la marcha que, a diferencia de la movilización organizada por el Gobierno, esta ocasión no habían los cientos de buses esperando a sus ocupantes para regresar a otras regiones del país. “Mire, esta gente está esperando los colectivos comunes y corrientes”, decía.
En general, los mensajes que aparecían en pancartas y consignas tenían que ver con el rechazo a un proyecto político ajeno al Municipio. “Correa es enemigo de Guayaquil”, “Correa el loco que odia, llévate el río Guayas a ver si puedes”, “Guayaquil no es un cantoncito”, eran algunas frases pintadas en carteles que portaban los asistentes a la marcha.
Cálculos hechos por algunos medios radiales hablaban de cerca de 200 000 personas y los periodistas coincidían en que esta ocasión la aglomeración de gente era mayor que durante la manifestación del Gobierno.
Fuente Diario El Comercio.











Add