El presidente de Ecuador, Rafael Correa, destacó hoy los cambios iniciados en su gobierno, que hoy cumple un año, al que calificó de “maravilloso y mágico”, en un informe didáctico y técnico presentado ante la Asamblea Constituyente de plenos poderes, en que pidió disculpas por cualquier exceso cometido.
“Que no se confunda a un gobierno de izquierda con uno que solapa la anarquía”, manifestó Correa al decir que actuará con mano dura contra quienes violenten la ley y pidió: “No más paros, no más medidas ilegales, con el gobierno de la revolución ciudadana con el diálogo todo, con la violencia nada”.
“Nada soy, nada valgo, nada pretendo, todo es para ustedes, el pueblo, que se ha hecho digno de ser libre”, manifestó Correa, citando al presidente Eloy Alfaro y prometió jamás fallarle al país con alusiones a Simón Bolívar y su sueño integrador.
A pesar de que reiteradamente increpó que sus logros no son informados y que sus supuestos desaciertos son maximizados, Correa centró su informe en datos técnicos y destacó que su gobierno ha iniciado una transformación histórica hacia la recuperación de Ecuador para sus ciudadanos, en busca de igualdad, equidad e inclusión social.
“No somos estatistas ni centralistas, sino gente con sentido común”, apuntó para justificar el futuro establecimiento de regiones como nueva estructura territorial y rechazó repetidamente ser un populista con referencias irónicas contra la oposición.
Afirmó que la dolarización bajó la competitividad de Ecuador y que por eso el petróleo y las remesas de los migrantes son las áreas que han registrado crecimiento. A la vez sostuvo que el déficit comercial no petrolero antes de la dolarización, en 2000, fue de 600 millones de dólares, y actualmente se ha multiplicado seis veces.
Se refirió al caos en que recibió áreas como la eléctrica, la petrolera y la de organización del Estado y dijo que los rezagos del neoliberalismo serán vencidos durante su administración, al sostener que 2007 no fue un mal año para Ecuador sino que “las cifras han sido maltratadas”.
Argumentó que la inversión extranjera creció en este año de gobierno a pesar de que algunos sectores han sostenido que su administración es “comunista, chavista (en alusión al presidente de Venezuela Hugo Chávez) y populista”.
El mandatario sostuvo ser el primer presidente economista de Ecuador por lo que cumplirá con maximizar la producción y recursos de esta nación porque: “No es tarea del gobierno recibir el aplauso de la burocracia internacional y de los grupos de poder de siempre”.
Su discurso no hizo énfasis en lo político pero manifestó que la Asamblea Constituyente sentará las bases del “buen vivir” de la mayoría de los ecuatorianos, criticó el boicot de la partidocracia y de grupos de poder e instó a apoyar el “cambio en paz y democracia” que se desarrolla en Ecuador.
Defendió los subsidios cuando responden a criterios técnicos, la redistribución de los ingresos como filosofía oficial y reiteró que Ecuador ha sido uno de los países más desiguales del mundo, situación que su administración revertirá.
El presidente calificó a 2008 como el año “del cambio definitivo” y auguró: “El proceso revolucionario genera resistencias” por lo que habrá confrontación debido a la defensa que harán los grupos de poder “del sistema perverso que tanto daño nos ha hecho”.
Finalizó su discurso con un mensaje en kichwa y con un emocionado agradecimiento a su familia por compartir el sacrificio y la satisfacción de la utopía de cambiar el país, cerrando su alocución con un verso de la cantautora argentina Mercedes Sosa y un “hasta la victoria siempre”.
Antes del informe de Correa, que duró dos horas y cincuenta minutos, el presidente de la Asamblea, Alberto Acosta, hizo una breve exposición en que sentenció que el proceso revolucionario en Ecuador ha comenzado y dentro de él destacó el liderazgo de Correa, a quien expresó: “Hacemos nuestra la gratitud y la fe que tienen en usted el pueblo ecuatoriano”.
La ceremonia, resguardada por 1 300 policías, se celebró con la presencia de alrededor de 500 invitados de las funciones públicas y del cuerpo diplomático y con la ausencia de los asambleístas de la minoría de oposición que justificaron su inasistencia al decir que la Asamblea no era el organismo indicado para que Correa presente su informe, cuando el Congreso está en receso indefinido mientras se desarrolla el trabajo del organismo constituyente.
Fuente Diario El Comercio.











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