A pocas horas del 2008, la venta de los tradicionales años viejos aumentó en Guayaquil.
En la calle Seis de Marzo, cientos de monigotes se exhiben a los largo de 15 cuadras. Padres e hijos recorren cada uno de los puestos en busca de los muñecos.
Los modelos son variados. Destacan el presidente Rafael Correa y el alcalde Jaime Nebot peleando por el puente Rafael Mendoza Avilés y personajes de series animadas, como Los Simpson y el Chavo del Ocho, Shrek y Gokú.
Los precios también varían. Los monigotes medianos cuestan entre USD 20 y 35. Los más pequeños, de hasta 50 centímetros, se venden en USD 2. Y para los más exigentes, hay diseños de tres metros de altura que llegan a costar entre USD 180 y 200.
El sábado, Pedro Villón compró un monigote del presidente Hugo Chávez y otro de Jaime Nebot y por ambos pagó USD 40.
Fanny López diseñó más de 200 muñecos este año. Hasta el mediodía del sábado vendió 150.
El Cholito, el Compadre Garañón y el Burro de la película Shrek fueron los más solicitados. Los precios: desde USD 25 hasta USD 60, los más grandes.
Debido a la gran afluencia de público, la Comisión de Tránsito del Guayas cerrará esta vía (desde Capitán Nájera hasta Argentina), a la circulación vehicular.
El cierre comenzó el domingo y se prolonga hasta hoy.
Desde el sábado, 30 vigilantes controlan las calles transversales para evitar la congestión vehicular. Pero los vendedores también escogen otros sitios de la urbe.
En los exteriores del estadio Modelo, al norte, se promocionan los primeros diseños de años viejos: rellenos de aserrín y con caretas de cartón. Las galerías de los años viejos también se trasladan a las calles de las ciudadelas La Alborada y Urdesa. Y en el sur los sitios más populares son la vía Perimetral y de la calle Vicente Trujillo.
El Municipio de Guayaquil recordó la Ordenanza que prohíbe la quema de los monigotes en las calles asfaltadas y adoquinadas.
La norma incluye las zonas regeneradas y los carriles de la Metrovía. Las zonas autorizadas son las calles de hormigón o en terrenos vacíos. Las sanciones para los infractores van desde multas, según la gravedad del daño, hasta la detención. Además deberán pagar el costo de los trabajos en caso de daños a los bienes públicos.
Los viejos también empezaron a poblar algunas aceras de Ambato.
Pilar Gavilanes carga con dificultad un muñeco negro de dos metros. Observa de lado a lado y cruza la Panamericana Norte en el ingreso a la ciudad.
El tramo, de cuatro carriles, es peligroso por la velocidad de los automotores que entran y salen de la ciudad, pero la mujer sortea el paso sin mayores problemas y deja su pesada carga en la acera de enfrente. En esta tarea le ayudan sus hijos y sus familiares quienes se arriesgan esquivando los autos.
Luego levantan pequeñas carpas de palo y plástico que sirven como vitrinas para exhibirlos.
Gavilanes no es la única que aprovecha de la temporada para ganarse unos dólares. Vecinos de barrios como: La Concepción, La Victoria, El Mirador y otros sectores se organizan desde septiembre para salir a las calles a ofertar muñecos que serán quemados la noche del 31 de diciembre.
La tarea no es simple. Armar los monigotes demanda tiempo. Para ello, emplean ropa vieja, aserrín, papel, cartón y otros adornos. Solo las caretas se compran en los talleres de Salcedo y Pelileo.
Crear un muñeco requiere unas cuatro horas. La jornada de Gavilanes y de sus hijos es agotadora.
Pasan al filo de la carretera un promedio de 14 horas diarias y hay días en que solo consiguen vender dos muñecos.
Días de trabajo
En Ambato, Ángel López y su esposa acomodan los muñecos a cada rato. El viento hace que las figuras se caigan. “Hay que soportar el sol, pero es por mantener la tradición”. su jornada de trabajo se extiende más de seis horas.
Una acera del sector de la avenida Circunvalación llama la atención. En este sitio, los vendedores pusieron énfasis en crear monigotes de reconocidas figuras políticas. En un mismo lugar están Correa, Nebot, León y Bucaram.
Fuente Diario El Comercio.











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