A las 13:56 el canciller venezolano, Nicolás Maduro, y el coordinador de la operación Emmanuel, Ramón Rodríguez Chacín, entraron a un hotel de Caracas.
En ese lugar esperan los familiares de los tres rehenes que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) prometieron liberar en Colombia. Se reunieron para contarles de primera mano lo que harían público casi una hora después: la operación fue postergada.
La operación para recuperarlos quedó nuevamente postergada este domingo ya que las FARC todavía no transmitieron las coordenadas del punto de encuentro, dijo Rodríguez Chacín.
Eso, a pesar que en la mañana fuentes cercanas al funcionario habían difundido el rumor de que las coordenadas habían llegado para ir al encuentro de la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas, su hijo Emmanuel -nacido en la selva hace tres años- y la ex congresista Consuelo González.
“El Gobierno colombiano está colaborando, pero ni ellos ni nosotros sabemos cuál es el lugar” donde se realizará la entrega de los tres rehenes, dijo Rodríguez Chacín en una improvisada conferencia de prensa en el hotel. Él expresó su “seguridad de que la acción (de recuperación de los rehenes) se va a realizar muy pronto, en un corto plazo. Tengan la fe y la certeza que esto se va a realizar tan pronto tenga las coordenadas. Hay que tener paciencia”.
En el lugar de las operaciones ya existen “helicópteros grandes, con facilidades médicas, pero también aparatos menores. Todo está listo. Pero hay que entender que la patrulla (de las FARC) que se mueve con los rehenes tiene que tomar precauciones”.
Una vez que termine la operación, añadió, “podemos suponer que van a recomenzar acciones militares, y los guerrilleros también lo deben suponer, y debe preparar su plan de retirada, y tienen que tomar todas las medidas de seguridad. Eso lleva un tiempo”.
Por otro lado, las FARC han recibido en este proceso toda la atención posible. Siete gobiernos como garantes, una flotilla de aeronaves venezolanas y cientos de periodistas de orígenes diversos: el despliegue mediático y logístico para la entrega de los rehenes le dio a la guerrilla colombiana de las FARC una vitrina de lujo.
Desde febrero del 2002, cuando se rompió el proceso de paz con el gobierno del conservador Andrés Pastrana, el grupo no concentraba tanta atención como en esta oportunidad en que se dispone a liberar a tres rehenes.
Semejante interés tiene varias explicaciones, entre las cuales la increíble historia del niño -fruto de una relación consentida de Rojas con un guerrillero raso-, el hecho de que sea la primera liberación unilateral de secuestrados en un lustro y el papel protagónico del presidente venezolano Hugo Chávez. Rojas, por lo demás, es un referente clave de la ex candidata a Ingrid Betancourt, emblema de la crisis de los rehenes.
Las FARC anunciaron la liberación como un ‘ desagravio’ a Chávez por la decisión del presidente colombiano, Álvaro Uribe, de cesarlo como mediador para un canje de al menos 45 secuestrados por 500 guerrilleros presos, a finales de noviembre.
Paradójicamente, Uribe tomó esa determinación fastidiado por el protagonismo que su homólogo daba a un grupo que él y EE.UU. consideran terrorista, lo que desató la peor crisis diplomática en años entre Colombia y Venezuela. Chávez dijo haber acordado la logística de la misión humanitaria con las FARC y la anunció el miércoles, recibiendo de inmediato el aval del Gobierno colombiano, que quedó relegado al papel de facilitador y casi de notario público.
Originalmente, el gobernante bautizó el procedimiento “operación transparencia”, pero conforme subió la espuma pasó a llamarlo ‘Emmanuel’.
El plan dispuso la conformación de una veeduría con delegados de los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Francia y Suiza, y el desplazamiento a la ciudad colombiana de Villavicencio de cinco aeronaves venezolanas: dos helicópteros MI-172 y tres aviones Falcon-90.
A los garantes, que están desde el sábado en esta ciudad (95 km al este de Bogotá) , se sumó el cineasta estadounidense Oliver Stone, por invitación de Chávez, y quien prepara un documental sobre América Latina.
Bogotá solo puso como condición que las naves llevaran los emblemas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) -que coordina el operativo-, argumentando requisitos “constitucionales”.
Pero la flotilla no fue suficiente y Uribe debió autorizar el ingreso ayer de otros dos helicópteros Bell y un avión Falcón-50. Los helicópteros, según la fórmula Chávez-FARC, son los encargados de recoger a los cautivos en un lugar no revelado del sureste colombiano, para llevarlos a Venezuela donde los esperan sus familias.Rehenes. Hasta seis años en la selva / Clara Rojas, su hijo y Consuelo de Perdomo
Clara Rojas. Un cautiverio por amistad
A Clara Rojas la iban a liberar: los guerrilleros que la detuvieron querían a Ingrid Betancourt. Ese 23 de febrero del 2002, a la abogada bogotana los guerrilleros manifestaron a Rojas que podía irse, pero ella decidió acompañar a Betancourt. Rojas, de 44 años, es la menor de cinco hermanos y la única mujer, y su vida estuvo ligada a Betancourt desde 1991, cuando las dos se vincularon al entonces nuevo Ministerio de Comercio Exterior, encabezado por el actual ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
Emmanuel. El niño que nació en la selva
En abril del 2006 el periodista Jorge Enrique Botero reveló en un libro que Clara Rojas había tenido un niño fruto de una relación consentida con un guerrillero raso. Casi un año más tarde, en mayo último, se conocieron nuevos detalles del caso a través del policía John Frank Pinchao, compañero de cautiverio de Rojas y Betancourt, quien se fugó. Pinchao trajo la primicia de que el niño se llamaba Emmanuel y que era criado por los rebeldes, que en contadas ocasiones se lo llevaban a Rojas.
Consuelo de Perdomo. Enviudó en cautiverio
La ex congresista forjó su carrera política en el sureño departamento del Huila y enviudó durante su secuestro de seis años. Consuelo González de Perdomo fue plagiada por las FARC el 10 de septiembre de 2001 y se convirtió en una de las primeras figuras políticas en ser retenidas por los guerrilleros.
La familia de la mujer de 57 años no tenía noticias de su condición en cautiverio desde agosto del 2003, cuando se divulgó una carta en la que sugería la mediación internacional para ser liberada.
Fuente Diario El Comercio.











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