Dec 21
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100 suicidios hubo en este año.

En el barrio Chemisse, ubicado detrás del Cuartel Modelo, y en el octavo año B del colegio fiscal Provincia de Bolívar, todos extrañan al niño Josué Emanuel Jarro Carvajal, de 12 años. Su inquietud para los juegos y aplicación en los estudios lo hacieron destacar.

Para quienes lo conocían les parece mentira que la noche del lunes 10 de diciembre el menor decidiera suicidarse ahorcándose con una corbata gris, la cual había amarrado en la parte alta del espaldar de la litera donde dormía. Con él, son 100 las personas que se han suicidado en este año que está por terminar. Solo en este mes se registraron cinco decesos.

La autopsia reveló que la vida de Josué se extinguió entre las 22:00 y 23:00. El niño vivía con sus padres en el departamento 201 del bloque 15 de la ciudadela Sauces 4, en el norte de Guayaquil. El parte policial sobre el levantamiento de su cadáver detalla que “al realizarse el examen externo de la víctima se observó un surco depresivo en la parte anterior del cuello”.

Manuel Jarro Sotomayor, padre del menor, desconoce el o los motivos que tuvo su vástago para autoeliminarse.

“Dicen que la mamá lo regañó y como era muy engreído (sobreprotegido) se deprimió y se mató. También comentan que estaba jugando con la corbata y se enredó en los tubos de su litera”, dijo un vecino del sector durante el velorio, realizado en la casa de su abuelita Delia Sotomayor, situada en la calle 3 y avenida 3 del sector ahora llamado ciudadela Modelo.

Las imágenes de sus travesuras cuando comenzó a caminar por los recovecos de la Chemisse aún viven en la mente de los vecinos del lugar. “El pequeño Josué nació aquí. Su papá don Manuel por algunos años vendió comida frente a la morgue de la Policía. El niño era muy inquieto. Corría de aquí para allá. No se quedaba quieto ni un instante”.

Los compañeritos de estudios de Josué lo recuerdan como amiguero, juguetón y buen alumno. Así lo demuestran sus sobresalientes calificaciones de primero y segundo trimestre. “Cuando por algún motivo no traía algún deber, insistía a los profesores para que le permitieran entregarlo al día siguiente”, manifestó Steven Anchundia, amigo de la víctima.

Fanny Zavala, orientadora del centro de estudios estatal, se mostró extrañada y sorprendida por lo sucedido con el inquieto Josué. Trajo a su memoria que el día de la tragedia el muchacho tuvo un comportamiento normal. La maestra aseguró que colaboró en clases y no mostró depresión alguna.

José González Calderón, profesor guía de curso, aseguró que los primeros días de noviembre se reunió con los padres de Josué y les recomendó que lo llevaran a una consulta con un psicólogo. “La inquietud del niño me llamaba mucho la atención. Era un jovencito con buena talla, pero se comportaba como un niño más pequeño. A clases traía trompos y figuritas”.

Fuente Diario Expreso.


Author: Diseño Web Ecuador