
El movido sector de las calles Buenavista y Boyacá fue conmocionado, en la tarde de ayer, cuando al menos tres sicarios sorprendieron y terminaron con la vida del Abg. Hugo Quevedo Montero, ex diputado de la provincia de El Oro y ex presidente del Congreso Nacional. También ocupó la presidencia del Congreso Latinoamericano que se celebró en Medellín.
El asesinato del conocido profesional del derecho y político de reconocida valía ocurrió a las 15:15. Se trata del momento más concurrido del sector, en donde operan no menos de diez farmacias, a pocos metros del parque Colón y el hospital Teófilo Dávila… La policía actuó de manera rápida y existen noticias que hay dos detenidos y un testigo del hecho.
Fue un disparo. Presumiblemente el abogado al darse cuenta del peligro intentó huir y se agachó para hacerlo. En ese instante le disparan y uno de los proyectiles entra por homóplato y sube hasta la cabeza. Para que ello ocurra la víctima debió esta casi en ángulo recto o los criminales sentados para disparar hacia arriba. La acción fue brutal. La víctima estaba tratando de subir a su vehículo, frente a su casa, en el callejón Cuarta Norte, justo frente al hospital por la calle Buenavista. Al parecer los sicarios lo estaban esperando para acabar con su vida.
El documento oficial luego de la autopsia dice que el disparo ingresó por la el lado derecho de la espalda y sube al cuello por la cavidad (derecha) y sale por el frontoparietal media, de abajo hacia arriba, ligeramente de izquierda a derecha.
Los sicarios se movilizaban a bordo un Vitara cinco puertas de color azul de placas PTL -642 (de Pichincha) que posteriormente fue abandonado. También se dijo que una motocicleta se encontraba en la esquina como “campanero”.
Moradores del sector lo movilizaron rápidamente al hospital Teófilo Dávila que está a pocos metros, pensando en salvarle la vida, pero los galenos nada pudieron hacer, pues había fallecido.
Cadena de la muerte
El sicariato o los crímenes por encargo, en esta provincia, comenzaron con el asesinato del Abg. Joffre Garcés, a quien lo sorprendieron cuando se dirigía a su casa en la calle Santa Rosa.
Luego, la cadena de la muerte es larga y se pueden anotar los asesinatos de los abogados Néstor Guzmán, Guido Pino, Tranquilino Aguilar, entre otros; de cuyas investigaciones no existen resultados. Todo ha quedado en la impunidad.
Los últimos crímenes con estas características fueron realizados en libertad plena y sin tomar precauciones. Los criminales aparentemente saben que no existe peligro alguno de ser detenidos. En el asesinato del Abg. Pino, por ejemplo, usaron una moto que luego no pudieron encenderla. Los asesinos tomaron un taxi. Este hecho de sangre, al igual que el del abogado Quevedo, se dio en pleno centro, a las seis de la tarde, en la calle Sucre.
La sociedad orense -dijo un consternado amigo del asesinado- vive entre la desprotección policial y la impunidad judicial. No existe escenario más terrible para una colectividad.
Consternación general
La noticia del hecho de sangre se difundió como un reguero de pólvora. A los pocos minutos la gente agolpada en la Buenavista entre la Boyacá y la Kléber Franco impedían o dificultaban el tránsito. La multitud llegaba hasta la media cuadra del callejón cuarto.
Se trataba de personas humildes de los barrios de la ciudad, en donde el Abg. Hugo Quevedo realizaba una gran labor de culturización política y afirmaba un movimiento que no solamente tenía intención electoral sino formativa.
Muchos de esos ciudadanos lograron entrar hasta el pasillo donde se encuentra la morgue del hospital. En ese lugar lloraban en alta voz y criticaban a la policía. “Ahora vienen aquí. -decían refiriéndose a los que custodiaban la entrada- lo que tenían que hacer es cuidarlo afuera”. “Se nos fue nuestro abogado, se fue el abogado del pobres, el que nos resolvía nuestros problemas”, expresaba con llanto entrecortado otra mujer de semblante dolido y humilde.
De igual modo, junto a la gente de pueblo, se pudo ver conocidas personalidades como abogados, fiscales, jueces, altos funcionarios de las diferentes instituciones que acudieron al lugar. Algunos acudieron a la morgue del hospital a solidarizarse con sus familiares.
Dos detenidos
Los sicarios obraron -como ya se dijo- con celeridad, pero en un lugar concurrido y de alto tráfico. Se supondría que éste es el peor escenario para cometer un crimen, pero los asesinos parece que confían en la ineficiencia de nuestros agentes o en la falta de recursos para cumplir con los objetivos.
El ex presidente del Congreso Nacional cayó mortalmente herido sobre un charco de sangre, mientras los sicarios se dieron a la fuga. Los proyectiles le atravesaron el vidrio de la puerta del carro. Minutos después llamaron a la Policía e indicaron que un vehículo había sido abandonado en las calles Marcel Laniado y Napoleón Mera, lo que hace pensar que los asesinos o una parte de ellos huyeron hacía el este.
A las 17 horas circuló la noticia que habían dos detenidos relacionados con el crimen. Uno de ellos registra cinco detenciones. No se dieron nombres para no dificultar las investigaciones. De igual modo se filtró la noticia que existe un testigo, cuya identidad se mantendrá en riguroso secreto.
Es importante la identidad de los sicarios para desarticular las bandas; pero es fundamental determinar la identidad de los autores intelectuales de los crímenes. No puede ser -expresaron- que los litigios normales de la gente se los resuelva con un crimen.
Colegio de Abogados
Por su parte el Colegio de Abogados difunde hoy un remitido en el que expresa su preocupación por no solamente por el asesinado del Abg. Hugo Quevedo, sino por el resto de crímenes sin resolver cometidos contra profesionales del derecho y hace un llamado a crear conciencia sobre el peligro y a buscar soluciones.
Para muchos ciudadanos este atentado criminal confirma la presencia de bandas de sicarios que operan en la provincia. Los “asesinos a sueldo” utilizaron pistolas calibre 9 milímetros, para cometer el delito.
Escenas desgarradoras se vivieron en el hospital, no solamente por parte de los familiares, sino de numerosas personas seguidoras de Hugo Quevedo.
Este nuevo hecho sangriento enluta a toda la población orense, por lo que la ciudadanía exige a la Fiscalía y a la Policía de El Oro que investigue hasta llegar a las conclusiones para esclarecer el hecho y no forme parte de la larga lista de las estadísticas de crímenes sin resolver, se dijo.
Trayectoria El Abg. Hugo Quevedo Montero fue casado, en segundas nupcias, con la Lcda. Irma Matamoros Salcedo.
Una personalidad recia, talento y una gran determinación fueron los atributos que lo caracterizaron en todos los actos de su vida, ya sea como abogado, como político o como padre y amigo.
Se hizo a sí mismo. Las circunstancias en las que se desarrolló su vida lo obligaron a tomar sus propias decisiones desde muy temprano.
Escogió ser abogado y persiguió esa meta hasta lograr su graduación con las más altas distinciones. En el ejercicio de su profesión fue brillante y conquistó un espacio de respeto en el foro provincial y nacional.
Se graduó de abogado en la Universidad de Guayaquil y recibió el reconocimiento más alto que se da en esa institución. (Premio Contenta)
Con la misma determinación que llegó a culminar su grado de abogado, decidió ampliar su formación profesional, de modo que viajó a Europa a complementar sus conocimientos. Los dos grandes ciclos de postgrado los realizó en la Universidad Complutense de Madrid y la Sorbona de París, que son centros emblemáticos del viejo continente.
Su preocupación política se hizo evidente desde que era estudiante y en el año 68 ya fue concejal alterno por Machala junto al alcalde Manuel Encalada Mora. Siempre creyó que la política es servicio.
Fue candidato a alcalde, prefecto y diputado, lo cual fortaleció su vocación de servicio, en la medida que se vinculo directamente con los problemas comunitarios.
Logró la diputación en el año 98. Fue vicepresidente de la Comisión de Defensa del Consumidor y pasó a la historia al lograr la presidencia del Congreso Nacional.
En el año 91 fue designado Director-Gerente de diario OPINIÓN, función que ocupó hasta el año 1998, cuando fue candidato a diputado.
Como presidente del Congreso Nacional presidió el Congreso Latinoamericano que se realizó en Medellín.
En los últimos años ejercía la profesión y consolidaba un movimiento político en los barrios de la ciudad.
Fuente Diario La Opinión.











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