El 99% de las películas vendidas en Ecuador es pirata
Mayo 19, 2009 por ricardovanegas
Dentro de Noticias
Miguel es un pirata temerario. Sabe que lucra de un delito, pero eso no le causa sonrojo. Tiene el bigote ralo, cabello negro lacio y nariz aguileña y prefiere vestir yin azul para trabajar.
Su territorio está en el barrio Cotocollao, en el norte de Quito. Miles de carátulas de copias de música, películas, software y juegos de video dan un ambiente multicolor a su escondite, que prefiere llamar su “negocio”.
“La piratería no es un asunto de buenos o malos, es un oficio”, sostiene Miguel, convencido, y pregunta cuánto costaría difundir masivamente sus productos.
Piensa como un empresario. Se inició con la venta de reproducciones hace nueve años, con un capital de USD 50. Ahora tiene cuatro locales regados en Quito, distribuye a otros piratas las copias que él mismo realiza en su computador y quemadores (que le costaron USD 3 000). Dice que da una atención personalizada: si a algún cliente le faltan unos centavos, igual le vende un CD.
Su única preocupación es la competencia, pues los locales de venta de productos piratas se han esparcido más rápido que un virus en tiempos de pandemia.
Aunque no hay un estudio detallado del impacto de este delito en el país, Alfredo Corral Ponce, ex director del Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI), señala que las cifras son escalofriantes. Por ejemplo, el 99% de productos audiovisuales (películas) que se venden en el país es pirata; el 95% de CD de música también, y lo mismo sucede con los software de sistemas informáticos que llega al 66%.
Alrededor del negocio de Miguel (en la av. De la Prensa) hay siete locales que ofertan reproducciones ilegales. Allí se expenden desde CD que contienen cinco películas, de mala calidad, hasta una novedad traída de Perú: las copias fraudulentas de ‘Blu-ray’.
Este novísimo sistema, que permite una alta definición de video y una capacidad de almacenamiento superior a los DVD, rompe el mito de que la piratería solo beneficia a los pobres, pues cada copia tiene un costo de USD 10. Y solo puede ser observada en aparatos específicos: un reproductor ‘Blu-ray’, un PlayStation 3, un televisor plasma o un LCD.
La Fiscalía de Delitos contra la Propiedad tiene identificada la ruta por la cual ingresan las copias piratas. Bormman Peñaherrera, el único agente en Quito, señala que los CD madres llegan desde Perú y Colombia, luego son reproducidos masivamente en Quito y Guayaquil. En estas ciudades hay centros de venta al por mayor en la Ipiales y en la Bahía.
Cuando quiere una película de estreno, Miguel acude a El Tejar. Adquiere un ejemplar de las cintas que estima tendrán éxito. Después, en su casa, las copia.
¿La piratería le ha dado réditos? Tajantemente contesta que “sí”. Un disco en blanco le cuesta USD 0,50, la carátula y empaque otros USD 0,10. Él vende la copia en USD 1,50. Negocio seguro, con una ganancia de más del 100%, que le ha bastado para mantener a los suyos e invertir en su negocio; calcula que su capital se multiplicó de USD 50 a 30 000.
Corral cuestiona esas prácticas, porque los réditos de los piratas destruyen a los creadores nacionales. “No deben pensar que la Sony, la Warner o Shakira resultan afectados, nuestro mercado es muy pequeño y no les interesa a las transnacionales”.
Él sustenta su aseveración en cifras oficiales: hace 10 años había 16 sellos fonográficos en el país, ahora no existe ninguno. Otro detalle: el 64% de las marcas registradas en el IEPI es de origen ecuatoriano y el 50% de diseños industriales fue creado aquí.
Un artista que ha sido golpeado por la piratería es Damiano. El cantautor consolidó su fama desde las eliminatorias al Mundial de Fútbol 2002, con canciones de apoyo a la Selección.
Han pasado siete años y Damiano confiesa que sus canciones han sido usadas un sin número de veces por la radio, la TV y los piratas, sin que le dieran un solo centavo. “Terminar con la piratería será imposible, pero hay que educar a la sociedad para que se respete el derecho de propiedad, incluso desde los medios serios”.
Los creadores tienen una Ley de Propiedad Intelectual que los respalda para iniciar juicios. Sin embargo, hay vacíos. Por falta de logística, los fiscales no indagan la piratería de CD o DVD. Tampoco hay juzgados de Propiedad Intelectual, pese a que la norma vigente contempla su creación. Así, no se tramitan ágilmente las demandas, que, actualmente, se estancan en los juzgados civiles.
Damiano tuvo que esperar a que su música sea pirateada en España para recibir regalías por reproducción sin autorización.
Para Troi Alvarado, músico guayaquileño, una solución puede ser la creación de un centro de monitoreo de medios, para verificar el correcto uso de sus obras. Otra es la gestación de un CD “genérico”, que pueda competir en el precio con los piratas.
En los últimos años, los piratas se organizaron. Delegados de 14 provincias, incluidas Pichincha y Guayas, conformaron la Federación Nacional de Expendedores de Productos Tecnológicos de la Información y Comunicación, para pedir que sean reconocidos.
Formalmente, propusieron pagar USD 0,05 por cada disco en blanco que entre al país. Ese tributo dejaría entre USD 5 y 6 millones. Sugieren que ese dinero vaya a los gremios de creadores de música y de películas ecuatorianos, para que no se afecte su labor.
Miguel está consciente de que su negocio puede esfumarse en cualquier momento. Pero, hasta que esto suceda, en su mente nacen nuevas ideas para mejorarlo. Una de ellas es comprar una motocicleta para incursionar en la entrega de productos a domicilio.


Comments
Tell us what you're thinking...
and oh, if you want a pic to show with your comment, go get a gravatar!